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No necesitas la aprobación de nadie

Soluciones Juveniles

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Una Movilización Mundial a la acción

Una Movilización Mundial a la acción

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Existe una enorme diferencia entre ser sentimental y ser compasivo. Las personas sentimentales sienten tristeza por las cosas malas que suceden, revisan las noticias solo para saber lo que está mal, algunos incluso, se convierten en portavoces de esas malas noticias. Las personas compasivas, en cambio, no solo saben lo que esta pasando a su alrededor, sino que hacen algo para solucionar los problemas.

¡Ellos eligen tomar acción!

Las iglesias y organizaciones cristianas, si hay algo que necesitamos, es el coraje para hacer lo que sabemos que Dios nos ha enviado hacer. Uno de mis mentores en una oportunidad me dijo: Bryce, los cristianos no necesitamos más información o entrenamiento, ya no se trata de eso, lo que necesitamos es valentía para hacerlo.

La mayoría de nosotros sabemos a ciencia cierta cuales son los problemas, pero las preguntas del Millón son: ¿Quién los va a solucionar? ¿Quién va a tomar acción?.

“Los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a los que tienen el corazón totalmente comprometido con él.”

2 Crónicas 16:9

La Biblia dice que desde el principio el Espíritu de Dios se mueve sobre esta tierra, que sus ojos buscan por todo el mundo corazones completamente rendidos a El.

Es decir, Dios ha estado siempre en un constante movimiento. Podemos ver ésta constante dinámica tanto en el antiguo testamento como en el nuevo. Dios no ha dejado de moverse a favor de la humanidad. Pero ha decidido compartir el próximo gran movimiento en la tierra con su novia: La iglesia.

Esperamos que en ese movimiento miles decidan ir al campo de batalla para alcanzar a aquellos que le pertenecen a Dios. Este será un tiempo histórico, donde veremos cosas que ninguna otra generación si quiera pudo imaginar. Es nuestra asignación tomar el reino de los cielos y hacerlo avanzar en medio de la maldad e injusticia de este mundo.

Quisiera cambiar la frase de: ¿Dónde está el Dios de Elías? por ¿Dónde están los Elías de Dios hoy en día?

Si la siguiente generación tiene que caminar en las mismas cosas que yo camine, mi vida entonces no sirvió de provecho para ellos. Entonces no serví y guié bien mi generación.

Por muchos años en Soluciones realizamos eventos, eventos y más eventos. Nuestro objetivo, poder cambiar el mundo donde vivimos. Estos últimos años hemos aprendido mucho y madurado bastante, esto nos ha llevado a considerar más los procesos que los eventos.

Esto ha llegado ha convertirse en uno de nuestros principales pilares en la organización: Procesos a mediano y largo plazo. Procesos de genuina amistad y acompañamiento a la iglesia local.

Siendo más honestos, los procesos son más económicos, menos desgaste, más efectivos y sus efectos más duraderos que el de los eventos. No quiero decir con esto que esté mal hacer eventos, como congresos, convenciones o de otro tipo, nosotros organizamos uno cada año, por los último 10 años, pero debemos ir más allá. ¿Qué pasa cuando el evento termina? Es aquí donde debe iniciar un movimiento.

Esa es la decisión que tomamos. Los eventos no son un fin en si mismo. Al terminar uno de nuestros eventos, esto solo es la plataforma para un proceso de meses, incluso años de transformación que queremos ver.

Muchos eventos se hacen pensando en metas a corto plazo. Pero para un impacto verdadero necesitamos pensar en las generaciones. Y esta generación está eligiendo el movimiento por encima de los eventos. Ellos tienen claro que quieren algo más que entretenimiento, ellos desean entrar en acción. Quieren ser parte de algo que aproveche sus aportes para causar cambios.

Te animo a pensar en tu vida. Que harás a partir de hoy, que marque el destino y futuro de tu ciudad y nación para siempre?.

Esa es la manera es que necesitamos comenzar a pensar.

¿Que tal si nos unimos a este movimiento celestial?

Tomado del libro Relevante de Soluciones Juveniles.

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9 ideas para involucrar a todos los miembros de tu iglesia a servir a su comunidad.

Estas son ideas prácticas y probadas que hemos tomado del movimiento Servolución del Pr. Dino Rizzo que pueden ayudarte a generar oportunidades para que los miembros de tu iglesia puedan involucrase en la labor de conectar la iglesia con la comunidad y así traer transformación de una ciudad.

Esto sabemos, pequeñas acciones de amor que son fáciles de entender e implementar crean el ambiente propicio para que las personas deseen involucrarse.

1.- Reparte agua embotellada. Busca parques donde hay muchos niños, canchas deportivas para niños y adultos o en semáforos e intersecciones durante climas muy calurosos. Puede ser la oportunidad de mostrar a una persona lo que significa servir sin esperar a nada a cambio. Puede parecer algo casual pero Dios sabe quienes son las personas con las que te encontraras y puede ser una manera de conectar con ellos.

2.- Adopta una área pobre de un barrio. Organiza un equipo de tu iglesia para ir a una zona de tu comunidad muy necesitada. Pueden recoger la basura, cortar la maleza, hacer limpieza general. Asumir esta responsabilidad esto alimenta el autoestima de las personas y les comunica que hay personas que se preocupan por ellos. Este nivel de adopción puede llevarte a un proceso de 3 a 6 meses de trabajo muy relevante.

3.- Mantenimiento gratuito de vehículos. Las viudas y madres solteras les cuesta llevar la carga del mantenimiento de su vehículo. Dedica un día para esto ya sea cambiando el aceite, arreglando los parabrisas, cambiando los filtros, entre otras y mientras esto ocurre ofrece bebidas y servicios gratis de manicure, pedicure y masajes.

4.- Comienza un equipo de cocina. ¡A todos les encanta comer! Busca personas en tu iglesia que les encante cocinar y crea un grupo que pueda cocinar y servir comidas gratis en las actividades de la iglesia y de la comunidad. Esto abre las puertas a las relaciones y el evangelismo.

5.- Sirve como equipo de limpieza después de las actividades de tu comunidad. Ponte al tanto de las actividades  de tu comunidad y ofrecerte para servir como equipo de limpieza. Nadie te rechazará! Te ganas el favor de la comunidad y haces a Jesús más famoso.

6.- Sirve a las viudas. La Biblia dice claro: “La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo te corrompa.” Dedica tiempo para visitar a las viudas, llévales comida, ofrecerte para ayudar con algunas labores en casa, ayuda arreglar su jardín, llévales flores y hazle saber que es amada y querida. Atiende a las viudas y mira como Dios bendice tu iglesia.

7.- Regala Materiales escolares. Para muchas familias desfavorecidas es de gran bendición este tipo de ayudas que preparan a sus hijos para el año escolar. Reúne mochilas, lápices, cuadernos, lapiceros.

8.- Busca conectarte con fundaciones de tu ciudad. Existen muchas fundaciones en tu ciudad que trabajan con huérfanos, niños o adultos en situación de calle, casas de ancianos, centros de rehabilitación de adicciones. Todas estas organizaciones claman por cualquier tipo de ayuda, puedes adoptar personas mensualmente llevando sus implementos de higiene. Esta es una excelente oportunidad para impactar vidas de personas vulnerables con el amor de Dios.

9.- Brinda café gratuito en los hospitales. Puedes organizar equipos que sirvan café, bebidas energéticas, y bocadillos para el personal y los que están esperando en la sala de emergencias. También puedes dar bocadillos saludables a los pacientes de quimioterapia.

Entregar pequeños regalos a los pacientes y sus familias en la sala de niños (juguetes, paquetes de atención, etc.) O enviar payasos con globos, magos, etc. En medio de la espera que mejor que aparecerte para dar a apoyo al personal medico, enfermeras y pacientes.

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4 Preguntas para crear un Movimiento de Luz en tu ciudad.

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4 Preguntas para crear un Movimiento de Luz en tu ciudad.

Por Bryce Manderfield

Lo que vivimos hace tan solo una semana fue sin precedentes. Creemos, sin  temor a equivocarnos, que ha iniciado una gran revolución de luz en  nuestras naciones de Latinoamérica.

Quiero hablarte hoy de la importancia que hay en hacer preguntas.  Me parece pertinente que al finalizar LTC15 y recibir tanto (Los que estuvimos), nos hagamos un análisis y asegurarnos que después de un congreso como estos, nos hagamos las preguntas correctas. Sin duda, hemos sido tan inspirados, refrescados, y animados en este tiempo para seguir en la obra del ministerio. Pero ahora, es el momento de rehacernos algunas preguntas que nos hicimos estos 3 días.

¿Te acuerdas de algunas de ellas?  Algunas son: 1. ¿Que es lo que Dios te esta llamado a crear? 2. ¿Cual es ese primer paso de luz que vas a tomar para tu región, ciudad o nación?  3. ¿Que cosa es necesario que PARES de hacer? Hay un increíble potencial al hacernos estas preguntas.

Estas interrogantes te llevaran a estar siempre enfocado y dispuesto para lo que Dios quiere hacer en ti y a través de ti en tu ciudad.

Seguro te preguntarás, Bryce como se hace para iniciar un movimiento de transformación en mi ciudad? Te lo voy a contestas con 4 preguntas que debes hacerte para iniciar un movimiento de luz en tu nación.

¿Que está mal? 

“No dejen que el mal los venza, más bien 

venzan el mal haciendo el bien.”

Romanos 12:21

Nuestro trabajo como iglesia es saber que es lo que está mal en el mundo, en nuestra ciudad, en nuestra comunidad. Para poder traer el bien primero debes reconocer e identificar lo que está mal y estar dispuesto a dar todo de ti para solucionarlo. Es así como los cristianos han impactado la cultura y la historia y es la manera como los cristianos hoy pueden liderar una ciudad.

2. Cual es la confusión?

Este mundo tiene muchas preguntas. Les cuenta diferencias entre el bien y el mal, entre lo correcto y lo incorrecto. Es nuestra misión dar claridad en medio de la confusión. Esta claridad no esta en una habilidad humana, sino en la palabra de Dios.

“Tu palabra es una lámpara que guía mis pies

    y una luz para mi camino.”

Salmos 119:105

En Soluciones Juveniles oramos porque en estos próximos días Dios traiga una increíble claridad a través de ti a tu ciudad y comunidad. Sabemos que no cualquier creencia lleva a la gente al cielo. Es la fe en Jesús y en su palabra la que traer claridad a este mundo confundido. Nuestra labor es a través de nuestras acciones, permitir que el Espíritu Santo traiga claridad y convencimiento.

3. ¿Que está bien?

Por mucho tiempo se nos conocido a los cristianos como personas que no hacemos nada y criticamos a los que si hacen. Esto debe cambiar. Nos ha costado reconocer y celebrar ciertas iniciativas positivas que hay en este mundo. Aun cuando tienen una creencia o perspectiva distinta a la nuestra. Debemos ser mas inclusivos, y al igual que Jesús, estar dispuestos a interactuar con personas con una fe distinta como el lo hizo. Aprendamos a cultivar buenas relaciones con todos. Celebremos las iniciativas, y no seamos un obstáculo para lo que en nuestra comunidad se hace para el bien de todos.

4. ¿Que es lo que está faltando?

Hay algo que en el mundo no existe. Algo que Dios puso en tus manos para crear. Dios nos ha llamado para restaurar lo que esta destruido en este mundo. A ser luz en medio de la oscuridad. A ser sal en un mundo sin sabor. Te animo hoy a que uses tu imaginación y creatividad para solucionar algo en tu ciudad. Que hables y vivas el evangelio.

Quizás estés pensando, Bryce no creo que yo sea esa personas escogida para hacer una gran tarea. Yo también me he sentido pequeño para las tareas y asignaciones que Dios me dado. Los grandes de la historia se sintieron igual. Recuerda que todo lo grande siempre empieza con algo pequeño.

Creemos que Dios esta usando jóvenes, pensadores, soñadores para cambiar el mundo con el bien. Jóvenes que están trayendo salvación, esperanza y luz a las esferas caídas de la sociedad.  Es nuestra oración, que tu seas uno de los radicales en los tiempos. Que no te atrases, sino que avances los propósitos y sueños de Dios para tu ciudad y región.

Esta generación serán los mayores catalizadores de cambio que la historia de la humanidad ha visto hasta hoy.  La iglesia de Cristo está despertando a servir nuestras ciudades con el amor de la Cruz de Cristo. Como resultado, creo que veremos una nueva ola de salvación y redención en nuestros países.  Como nunca,  el avivamiento esta llegando. Y Dios esta escogiendo y usando jóvenes para traer este despertar al mundo.

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8 Motivos por los que una iglesia se estanca

¿Alguna vez te has sentido atascado?

Seguramente has visto vehículos quedarse atascados en el lodo a tal punto que les impide avanzar hacia atrás o hacia adelante, no importa el esfuerzo que se haga el vehículo está atascado.

Las Iglesias también pueden sufrir de estancamiento. De hecho, es sorprendente ver como muchas iglesias están entretenidas discutiendo sobre cuestiones periféricas que se dan en torno a las tácticas, programas y las preferencias personales. En lugar de ello, las iglesias necesitan urgentemente abordar los desafíos fundamentales que les permitan ganar tracción y lograr un impacto real en la vida de las personas.

En los últimos años, hemos compartido con muchos ministerios e iglesias locales. Lo que sigue es una lista de las cuestiones fundamentales donde las iglesias se han estancado.

8 razones razones por las que una iglesia se estanca:

1. La falta de un plan de potenciar el liderazgo. Hemos fracasado como líderes en iglesia si no aprovechamos todos los diferentes estilos y sabores que Dios puso en cada persona que lideramos. Y no sabremos completamente el poder y el impacto de la iglesia local hasta que cada persona de esta comunidad es empoderada para hacer la misión que Dios les ha asignado.

2. No hay claridad en la visión y misión. Hay un montón de iglesias con sus declaraciones de visión escritas, pero también es una realidad que no hay muchas iglesias que tengan claridad total de lo que hacen y hacia donde se dirigen. Muchos ministerios se encuentran improvisando en la actualidad. Una visión que no es clara y que se no comunica adecuadamente será motivo de frustración que repele a la gente.

3. Culpar siempre a los de afuera o factores externos. Una actitud de víctima te conducirá a un futuro de amargura y competencia. Los líderes que se la pasan culpando a personas de afuera de la iglesia y a factores externos, en realidad están confesando su propio fracaso por no pensar de forma más creativa e inspirar a su equipo.

4. Una estructura que impide el crecimiento. Uno de los atributos de una iglesia en declive es una estructura compleja. La tendencia natural de las organizaciones es añadir complejidad a su estructura y sistemas. Muchas organizaciones al envejecer pierden su capacidad de adaptación a los tiempos y flexibilidad para los cambios que traen crecimiento. Por lo general se vuelven en sistemas muy complejos.

5. Adorando y añorando el éxito del pasado. Nuestros éxitos del pasado pueden ser uno de los mayores factores que contribuyen a nuestra futura desaparición. Cuando las organizaciones se adhieren a “la forma en que lo hacemos,” el enfoque de crear un ambiente seguro para evitar la innovación y el cambio, pueden convertirnos en prisioneros de victorias que fueron pero que no se repetirán con las mismas estrategias.

6. Centrarse en las actividades en lugar de los resultados. Mientras que muchos líderes de la iglesia están llenos de visión y pasión, al mismo tiempo carecen de una estrategia eficaz para llevar a cabo su misión. Eso conduce a una sensación de desorganización y en última instancia, se quedan atascados.

7. No equipar al pueblo de Dios. Por alguna razón, las iglesias más pequeñas tienen una tendencia a depender de los pastores y el personal remunerado económicamente, para que lleven la carga del ministerio, en vez de equipar al resto del cuerpo para que todos compartan las cargas, trayendo sus dones, talentos y tiempo.

8. Ministerios que ignoran las personas fuera de la iglesia. Cuando las iglesias se vuelven demasiado enfoque hacia adentro, comienzan a tomar decisiones en el ministerio para mantener a la gente a toda costa y no se dan cuenta que cerrar la puerta a un enfoque hacia afuera trae una muerte paulatina al ministerio.

¿Qué hay de tu iglesia? De estos ocho desafíos, ¿Cuál puede estar trayendo estancamiento a tu ministerio? Queremos desafiarte a sumergirte en estas conversaciones en torno a estos temas con tu equipo de trabajo en el ministerio.

Reúnelos en una mesa de oración y trabajo donde pueda evaluarse con sinceridad la situación del ministerio y además puedan pensar y promover cambios. Trabajen juntos para identificar una estrategia que les permita avanzar en una nueva dirección, luego desarrollen nuevos sistemas para apoyar esa estrategia que Dios les está entregando.

Dios quiere que tengas un ministerio saludable que ayuda a las personas a experimentar la vida a través de una relación con Jesús. Hay muchas personas lastimadas y heridas en tu comunidad que necesitan lo que tu iglesia les puede ofrecer. Dios traiga viento fresco para tu ministerio e iglesia.

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Una iglesia con corazón social

Viudas, desamparados y afligidos son algunos de los grupos poblacionales que están afuera en las calles esperando la atención de alguien. Son muchas las problemáticas sociales que vemos a diario en los noticieros y en las calles de nuestras ciudades. Nos enfrentamos a duras estadísticas de hambre, desnutrición, analfabetismo, violencia intrafamiliar, homicidio, prostitución, embarazos no deseados, abortos, entre decenas y decenas de casos cada vez más escalofriantes.

Desde estos lugares de muerte y perdición es difícil ver a Dios y creer en Él, quizás, porque no ha existido una mano amiga de amor y misericordia que se compadezca por su necesidad. Pues bien, la iglesia relevante está frente a este escenario con una solución tangible: Cristo. Su poder incalculable pude transformar de manera inmediata o paulatina, la vida de cientos de hombres y mujeres sin esperanzas.

Sin embargo, esa esperanza no llegará mágicamente, llega a través de nuestros pies y manos, llega a través de nuestros recursos e inversiones. Por esa razón, la iglesia de hoy tiene un gran reto y una profunda responsabilidad: mirar a los ojos de quienes están afuera, aguardando la manifestación de los hijos de Dios, ávidos de estrategias sociales de impacto que transformen su realidad.

¿Pero cómo lo logramos? ¿Por dónde comenzamos? Muchas iglesias no tienen un norte claro en materia de estrategias sociales y eventualmente han atendido públicos vulnerables, más por azar que por estrategia. Este es un tema que atañe a las mega-iglesias pero también a las pequeñas congregaciones, porque la respuesta no está en el dinero sino en los proyectos estructurados que emprendan en favor de estos públicos.

Un buen comienzo podría ser conocer a ciencia cierta los casos más críticos para sus localidades y enfocarse allí, desarrollando proyectos en asocio con entidades oficiales o grupos profesionales que conocen técnicas de cómo trabajar con poblaciones en riesgo.

En algunos casos, la iglesia podrá invertir directamente en estos proyectos como parte de su accionar evangelístico. En otros casos, tendrá que recurrir al patrocinio del sector público o privado, conforme con la temática a desarrollar.

Para ser sinceros, a muchas congregaciones este no les parece un tema llamativo. Quizás invertir en un gran evento o concierto puede ser mucho más “estratégico” en materia de alcanzar almas e incrementar las cifras de nuevos convertidos para sus iglesias. Sin embargo, un buen proceso de intervención con adolescentes embarazadas o con población en pobreza extrema, puede permitirnos ver unos resultados tan contundentes en materia de reducción de problemáticas sociales, que llevaría a la iglesia de Cristo a ser mucho más relevante y llamativa para los medios de comunicación, para el Estado y para la sociedad en general.

Esto no quiere decir que debemos abandonar la visión y el llamado que Dios nos dio, pero no podemos ignorar el crecimiento desaforado de estas problemáticas sociales, sin ningún tipo de contrapeso por parte de la iglesia. Gran parte de las personas que no son cristianas lanzan duras críticas con respecto a temas como los diezmos y las ofrendas, indicando que estos recursos tienen como gran fin el enriquecimiento de los líderes y pastores.

Este tipo de juicios han ensuciado a la iglesia por años, mostrándola como una iglesia insensible, que solo “recolecta” dinero a cambio de la fe y los milagros. Pero cada vez que exponemos públicamente nuestra gestión, podemos romper con este tipo de argumentos equívocos que Satanás ha tratado de levantar en nuestra contra. Por convicción, todos sabemos la virtud y la bendición que hay en el sembrar y mucho más, en el cumplir con nuestro diezmo.

Ahora, la iglesia puede destinar estratégicamente parte de sus recursos para causas como las que hemos mencionado, enmarcadas en un proceso de evangelización como lo hizo la iglesia primitiva en Hechos de los Apóstoles, al atender las necesidades de las viudas y huérfanos, poniendo todas las cosas en común y evitando que hubiera hambre o desnutrición. A la par, la iglesia primitiva evangelizaba y extendía el Reino con el apoyo de sus fieles, que aportaban sus recursos a este proceso.

También conocemos las historias de nuestros patriarcas, hombres y mujeres que durante sus procesos de evangelización no llegaron con las manos vacías: atendieron la necesidad de las personas mientras compartían el amor de Dios, tal y como lo hizo Jesús, cuando multiplicó los panes y los peces para saciar el hambre física de sus seguidores.

Cuando la iglesia se abre a nuevas posibilidades de tocar a la sociedad encontrará que para ser relevantes debemos atender íntegramente las necesidades: el cuerpo, el alma y el espíritu de las personas. Tenemos que tener presente la premisa de que la iglesia tiene un gran poder otorgado por Dios para la transformación de las más duras problemáticas sociales. Personas que atraviesan grandes dificultades pueden ser sanas y restauradas a través de la Palabra de Dios hecha vida en sus vidas. La iglesia relevante ya no sólo canta canciones al Señor y ora por los enfermos, también da de comer al hambriento, acompaña a las viudas y enseña a leer a quienes todavía no lo saben hacer.

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¿Por que ya no tenemos tiempo para hacer comunidad?

Es domingo 8:45 a.m. y junto a mi familia vamos camino a una iglesia en algún lugar de la mancha. Tenemos mucha expectativa porque nos han hablado mucho de esta iglesia.

Luego de estacionarnos y ser recibidos cordialmente por un hermano que sirve en el estacionamiento, nos dirigimos al salón principal. El lobby es increíble, con detalles modernos y vanguardistas, al igual que el resto del salón. Ya un grupo de jóvenes recién iniciaban el tiempo de adoración y la verdad tienen un talento increíble y la atmósfera huele a Dios por todos lados.

No puedo dejar de ver a mí alrededor y entre manos alzadas y ojos llorosos, puedo ver pantallas gigantes que dan una mejor perspectiva de la tarima y la decoración propia de un decorador de interiores profesional. También noto cámaras de video y personal profesional de TV sincronizados con los detalles de la reunión.

La iluminación parece de un teatro de Broadway listo para su mejor función. Luego veo a mi familia y digo a mis adentros “¡Wow! Esta es la iglesia donde quiero venir con mi familia”. Ahora cierro mis ojos y me dejo llevar por la marea de adoración. Es indescriptible la conexión con el tercer cielo en este tiempo.

Jóvenes, adultos, niños y ancianos se entregan en cada himno como si fuera la última vez que lo harían, aunque muchos lo hacen por primera vez y cuando pensaba que nada podía mejorar este ambiente celestial, en una transición tan precisa como un reloj suizo, una voz paternal y con mucha autoridad comienza un discurso que reta a la audiencia a cómo vivir una verdadera vida de adoración. Es confrontador pero amoroso ¡Desafiante pero motivador! Uno de los mejores mensajes que jamás he escuchado de un pastor que conozca. Debo confesar que el mensaje me dejo muy inspirado y al compartir con mi familia, su manera de pensar era la misma; estábamos en el lugar correcto. Un amén por parte del pastor marcaba el final de su mensaje. Yo podía haberlo escuchado varias horas más.

Tengo muchas ganas de hablar con alguien en esta iglesia, alguien que me diga cómo puedo ser parte y servir a Dios en este lugar, así que espero por alguien que se nos acerque y pueda suministrarnos información, espero con mucha expectativa. La espera duro como 20 minutos. Ya el lugar estaba vacío, vehículos abandonan el estacionamiento como una manada y un anciano aproxima sus pasos hacia nosotros y con voz ronca y con respeto nos dice: “disculpe amado hermano, necesito que salga, debo cerrar el salón, no queda nadie más acá y debo llegar a mi casa para el almuerzo”. Su amable sonrisa me invitaba a dirigirme al estacionamiento con mi familia.

En este momento estoy muy confundido, inspirado pero confundido. Es como si me hubiera ganado la lotería pero hubiera perdido el ticket. Nadie me dio ninguna información, no escuché un anuncio, ni recibí un volante sobre cómo podía involucrarme con esta iglesia de una forma más cercana. ¡Qué forma de despertar de un hermoso sueño! Camino a un restaurante, muchas ideas pasan por mi mente tan rápido como una valida de F1. Una gran interrogante queda sola como despejada de una ecuación. No es una conclusión, es solo una pregunta que me acompaña durante todo el almuerzo.

¿Es esta la manera de Dios de hacer iglesia en el siglo XXI? ¡Luces, cámara, acción!

¿Una iglesia qué hace un esfuerzo inmenso por inspirar, pero hace poco énfasis en las relaciones?

Estoy haciendo un esfuerzo por concentrarme en mi comida y mientras le paso un plato de papas a la francesa a mi esposa otro pensamiento asaltó mi mente con protagonismo: la iglesia debe ser un lugar más allá que solo inspiración, donde el valor de las conexiones humanas es irremplazable. Un lugar donde nos conectamos con Dios y nos conectamos con las personas. Mi mente viaja por la escritura con una rapidez que deja a la velocidad de la luz en neutro. El Espíritu Santo está haciendo algo, más que una enseñanza me trae un cambio de mentalidad. La iglesia es una comunidad.

Ya estoy en mi casa y estoy dispuesto a aprender. Abro la Biblia y me encuentro en una jornada por el Nuevo Testamento desde Jesús, sus discípulos, la obra de Pablo y otros creyentes. Es muy evidente y claro el valor que cada uno de ellos colocaba sobre una comunidad genuina.

Para los pioneros de la iglesia el énfasis de las relaciones fue una parte vital en el desarrollo y propagación del evangelio. La iglesia siempre fue conducida bajo principios profundos y fuertes de relaciones. 42 Se mantenían firmes en la enseñanza de los apóstoles, en la comunión, en el partimiento del pan y en la oración. 43 Todos estaban asombrados por los muchos prodigios y señales que realizaban los apóstoles. 44 Todos los creyentes estaban juntos y tenían todo en común: 45 vendían sus propiedades y posesiones, y compartían sus bienes entre sí según la necesidad de cada uno. 46 No dejaban de reunirse en el *templo ni un solo día. De casa en casa partían el pan y compartían la comida con alegría y generosidad, 47 alabando a Dios y disfrutando de la estimación general del pueblo. Y cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos. Hechos 2:42-47

Leyendo este pasaje, veo que la imagen de la iglesia fue, es y siempre será un lugar para conectarnos con Dios y conectarnos unos con otros, un lugar donde amamos a Dios y amamos a la gente.

Viajando por diferente países he entrevistado a adolescentes y jóvenes, y me di cuenta de forma muy rápida que ellos han estado buscando más de la iglesia, más de lo que han recibido. Adorar a Dios y aprender acerca de la Biblia es primordial (sin discusión), pero la gente también buscaba un lugar para conectarse con otros, un lugar donde sienten que forman parte, un lugar donde tienen sentido de pertenencia.

Creo que esta generación clama con intensidad ser parte de algo que les haga sentir importantes y la verdad sea dicha, todos queremos ser parte de algo que nos haga sentir necesitados y apreciados. Pregunto: ¿Cuál es el clima de conexión en tu ministerio o iglesia? ¿Estás formando relaciones genuinas? ¿Las personas sienten que pertenecen a tu organización? ¿Estamos comiendo y riendo juntos? ¿Estamos llorando juntos? ¿Sentimos una verdadera convicción de amarnos unos a otros?

¿Cómo Cambiar?

Voy a mostrarte algunos pasos prácticos de como iniciar una reforma en las relaciones según el modelo bíblico:

1. Equipar nuestros líderes, no solo para organizar una planificación o eventos, también para que sean conectores y puentes de comunicación. Debemos ser expertos a la hora de conectar los unos con los otros.

2. Organizar tiempos especiales donde tú y tus líderes pueden comer y reír juntos, en un ambiente de “cero trabajo”. Debemos ser intencionales y proactivos con la estructura de nuestras iglesias, hacer sentir a la gente amada y valorada. Es fácil para la gente conectarse con otros cuando si se sienten amados.

3. Organizar eventos en el calendario dirigidos a conocernos unos a otros, con actividades informales y recreativas que estrechen lazos de amistad.

4. Ser persistente a la hora de animar a que la gente pase tiempo juntos fuera de la iglesia.

5. Ser muy claro en cómo la gente puede involucrarse y servir a Dios con sus talentos y llamado en la iglesia.

Espero con impaciencia el próximo domingo. Quiero reunirme con el pastor y platicarle todo lo que Dios me ha mostrado estos días. Espero devolverle la experiencia y que el salga inspirado de nuestra reunión, pero además que se convierta en mi amigo.

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Sanando una iglesia fracturada

Pensando y orando en cómo hacer la iglesia relevante, no podemos pasar por alto la historia que tal vez hemos escuchado por tantos años. Quizás como cristianos, en número, podemos ser muchos; pero cada vez más la división y el afán por ¨comentar¨ y criticar ministerios existentes crece hoy en día.

Sin duda alguna Dios quiere traer algo nuevo, fresco y diferente que alcance la próxima generación, pero es sabio reconocer con gratitud el camino que Dios les ha permitido abrir y recorrer a otros, que nos permite pararnos dónde estamos y desde ahí sin darnos cuenta nosotros mismos empezar a soñar. Cada vez más aumentan las críticas de los ministerios unos a otros, dejando a lado una gran verdad. Jesús nos llamo a hacer discípulos, cumplir sus mandamientos, amarlo de verdad. Hace años escuché el consejo de un pastor que impacto mi manera de pensar.

Él me dijo que nuestra vida como cristianos debe ser como la vainilla pura que utilizan los chefs. Este tipo de vainilla se puede utilizar en infinidad de recetas: panes, comidas con diferentes formas, etc.; pero el sabor y la esencia de la vainilla pura, sea cual sea el platillo, siempre permanece distinguibles al paladar. Un buen chef siempre podrá reconocer el sabor de la vainilla pura dentro de cualquier receta.

Como cristianos, Dios requiere que nuestra esencia sea la misma y debemos reconocer que teniendo un Dios creativo como el que tenemos, las formas, la manera de hacer las cosas y el resultado final no siempre se verán igual. Sin embargo, los frutos y la esencia en lo que hacemos siempre resaltará.

Dios promete hacer cosa nueva en medio de nosotros, mayores cosas que las que Él hizo haremos en su nombre. Sin embargo, conocemos siempre que alguien que se atreve a hacer las cosas de una manera nueva o diferente, por lo regular siempre sorprenderá y atraerá críticas.

Como iglesia en lugar de juzgar o criticar, siento que Dios nos empuja a pensar afuera de la caja, a honrar el trabajo que Dios ha hecho a través de otros y desde ahí empezar a soñar. No ganamos nada con seguir criticando los ministerios de música ó alabanza, como se viste el pastor, si engordó ó perdió peso tal hermano y ni siquiera criticando o calculando cuanto ganarán. Dios quiere impulsarnos a soñar, no pasando unos sobre otros sino permaneciendo en su verdad.

Mi oración es que tú y yo siempre permanezcamos en la esencia de su amor, su reino y que apreciemos las diferentes formas que Él nos permite realizar y soñemos con lo nuevo que viene en camino ya.

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¿Por qué los jóvenes no van a tu iglesia?

Unos años atrás, Soluciones Juveniles publicó en uno de sus libros, las 50 razones por las que un joven de tu ciudad no va a tu iglesia. Pues bien, quisimos rescatar algunas de esas razones de manera resumida y permitirte reflexionar como líder, pastor e integrante de la iglesia cristiana.

¿Qué nos falta? ¿Qué nos sobra? Y ¿Qué debemos mejorar?

Cuando evangelizamos y compartimos a otros de nuestra fe y amor por Dios, es vital que pensemos en el otro, en sus necesidades, conflictos, expectativas y en su manera de ser.

Eso nos ayudará a ser asertivos en la forma cómo les presentamos a nuestro mejor amigo: Jesús.

Estas son algunas de las razones más frecuentes y los argumentos que expresan los jóvenes:

Los pastores se roban la plata de los feligreses.  Las iglesias son un negocio: Esta es una de las principales barreras que colocan las personas para ir a una iglesia, afirmando que toda la plata que recogen los pastores es para su lucro, que éstos tienen los mejores carros y que no es justo que ellos vivan de la fe.

Las iglesias cristianas son aburridas, la gente cristiana es anticuada: A lo que se refieren con esta afirmación es que la asistencia a este lugar es molesta, no representa una actividad interesante y que entre otras cosas, no contiene una programación atractiva.  Además, un alto número de jóvenes piensan que los cristianos son anticuados en sus estilos de vida, tienen un vestuario acartonado y demasiado elegante para ser jóvenes y que no están a la moda en ningún aspecto.

No necesito ir a una iglesia porque basta con creer en Dios: Los que llegan a pensar así, se sienten satisfechos con saber que hay un Dios y que algunas veces le rezan. No le encuentran sentido a la iglesia y simplemente lo asocian con un espacio poco útil. Lo cierto del caso es que creen en Dios, pero probablemente no lo siguen y no lo obedecen.

En las iglesias hacen muchas prohibiciones y yo estoy muy joven para eso: Lo que suelen decir estas personas es que la juventud está asociada al placer y que por consiguiente, cohibirse de estas libertades es un fracaso para su vida, porque cuando sean adultos mayores ya no lo podrán hacer porque ya no tiene gracia.

Soy feliz y no me hace falta nada: La comodidad de sus vidas, la estabilidad económica, los buenos resultados en sus labores hace pensar a numerosos jóvenes que no les hace falta nada.  Tienen una buena familia, no tienen vicios y sus vidas rayan con el límite de la perfección.  Por esa razón, para ellos no es necesario asistir a una iglesia cristiana, porque asocian la iglesia con un lugar para los pobres, los débiles y los que tienen problemas.

La gente cristiana peca igual a los que no van a la iglesia: Para algunos jóvenes de tu ciudad, conocer los fracasos y los errores del cristiano es motivo para no ir a la iglesia, porque sus ojos se ponen en ellos y no en Dios.  Pero su mayor confrontación al respecto es que ir a la iglesia no cambia a la gente y por consiguiente, no hay razón para ir porque se peca igual dentro y fuera.

Me hacen falta mis amigos y mi mundo, no los puedo dejar: Ya sea porque se les dificulta hacer nuevos amigos dentro de la iglesia o porque se aferraron a los que tienen fuera de ella, para estos jóvenes que identificamos en este proceso, la amistad está por encima de todo, inclusive de Dios.  Disfrutan los planes sociales de cada semana con sus amigos.

No creo en lo que dicen los líderes y pastores, ellos mienten y manipulan a las personas: Dentro de las mayores críticas que tiene la iglesia cristiana es el tema de la manipulación de las masas. Algunos profesionales, por ejemplo, de las ciencias sociales (sociólogos, periodistas, psicólogos) aseveran que en este tipo de grupos no hay un proceso individual y que las personas no toman sus propias decisiones, sino que lo hacen bajo la presión de los otros.

A la iglesia cristiana le hace falta fundamentos teóricos, no hace parte de mis creencias: La solicitud de estos jóvenes son explicaciones científicas a los milagros,  tener claro de donde salió la iglesia y responder a todas sus preguntas aclaratorias.  Por último, dicen que no van a estas iglesias cristianas porque después de hacerle un estudio con rayos X, descubrieron que no se ajustan a sus creencias.

Las reuniones son muy largas y pierdo mucho tiempo: Al parecer tienen interés en asistir a la iglesia, pero este tipo de jóvenes se sienten abrumados por lo largas que son las reuniones juveniles y porque pierden mucho tiempo que podrían invertir en otras cosas.

En las iglesias se inventan los milagros y le pagan a la gente para que haga show: Este pensamiento es bastante común, sobre todo por la incredulidad de la gente.  La falta de fe hace pensar que los milagros y las señales son parte de un show que montan los pastores para hacer más reconocidas sus reuniones.  Es probable que su teoría sea: “Hasta no ver, no creer” y para eso tendrían que experimentar en carne propia algún tipo de milagro o manifestación espiritual para que comprueben la veracidad de la Palabra de Dios.

Los cristianos son como locos y son rechazados por la sociedad: Hay una canción que dice: “La gente dice que somos los locos de la ciudad” y tal vez no se equivocan cuando lo manifiestan, porque nuestra forma de vida como cristianos es diferente y en algunos casos, ilógica.

Como estas, son decenas de razones las que expresan los jóvenes cuando son invitados a una iglesia cristiana o se les habla de Dios. Es por esto, que Soluciones Juveniles ha desarrollado diferentes estrategias creativas para fortalecer el liderazgo, buscando que sean mucho más asertivos en su evangelización.

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¿Debe la iglesia involucrarse en Política?

Como Daniel o José, muchos líderes cristianos se han levantado para ejercer en medio del campo político. Con alguna dificultad han logrado escalar esta montaña que tiene unas grandes complejidades. Algunos han sabido aprovechar este espacio de poder e influencia para defender la vida, la integridad y los derechos de los ciudadanos.

Colombia es quizás una de las naciones con más corrupción en Latinoamérica. Cada día los noticieros exponen ante la opinión pública los grandes desfalcos y errores del Estado, así como los robos descarados que realizan a temas como la salud, la educación y la infraestructura, entre otras. Es por esta razón que la Iglesia tiene un reto fundamental en la política y en las estructuras gubernamentales locales, departamentales y nacionales.

Por muchos años la iglesia ha sido bastante sigilosa con respecto a su participación en política. En algunos casos, la iglesia se ha visto comprometida con algún político, que sin ser cristiano, asume una postura neutral y afín a los principios bíblicos. En otras ocasiones, las iglesias también han promovido sus propios personajes y líderes en política. El error en todo esto, es que son los líderes y pastores quienes imponen sus posturas frente a la iglesia y hay una especie de efecto de masas en las que todos terminan pensando como su líder más por obediencia que por convicción.

Cuando uno habla con algunos cristianos es probable escuchar apreciaciones como las siguientes:

“No deberíamos prestar el púlpito para que hablen de política”, “para qué votamos si siempre va a pasar lo mismo en nuestro país” o peor aún “los cristianos son los peores políticos. Que ganen mejor los del mundo, ellos si saben hacerlo”.

Justo estas frases reflejan la posición de una iglesia dormida en política. Proverbios 29:2 dice que: “cuando los justos dominan, el pueblo se alegra; mas cuando domina el impío, el pueblo gime”, por eso la iglesia no puede ser pasiva y mucho menos, cliente lista en sus prácticas políticas. Es la Iglesia la que debería influenciar y gobernar nuestras ciudades y países. No todos los esfuerzos se deberían concentrar al interior de las cuatro paredes de nuestras congregaciones, tendríamos además que pensar en maneras sabias de hacer iglesia fuera de ella.

Sin embargo, es interesante apreciar casos de algunos cristianos que han dado la batalla para ingresar a la política y destacarse, logrando con ello defender los principios que Dios nos ha dado, pero así mismo, legislar en función de los derechos de los ciudadanos y no sólo de la iglesia.

Actualmente en Latinoamérica hay cristianos que participan en la política como senadores, concejales, asesores de gobierno u otros puestos políticos, muchos de ellos han sido de buen testimonio por su integridad y su preocupación por resolver problemas sociales. Su trabajo político toma fuerza cada vez más y han podido influenciar las decisiones que afectan sus ciudades con principios bíblicos y cristianos.

Desafortunadamente, también hay casos de desprestigio que ensucian el nombre de la iglesia. Quizás por falta de preparación o por creer que gobernar desde la política es como gobernar en la iglesia local. Imponiendo a toda una población su criterio personal o peor aun cometiendo actos de corrupción.

Por razones como estas, quienes son cristianos no pueden caer en el error de ignorar la política y mucho menos, de que algunos creyentes tienen un llamado genuino a ser parte del gobierno trayendo transformación y un nuevo pensamiento a la política, desde donde Dios quiere influenciar a los gobernantes para traer justicia a cada nación. Nuestro llamado es levantar un liderazgo sano que gobierne nuestras naciones y que no sólo participen en las urnas, también deben ser los secretarios de despacho, los ministros, los profesionales que integran las instituciones públicas.

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