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8 formas de combatir el tráfico humano.

Por: Laura Parker.

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9 ideas para involucrar a todos los miembros de tu iglesia a servir a su comunidad.

Estas son ideas prácticas y probadas que hemos tomado del movimiento Servolución del Pr. Dino Rizzo que pueden ayudarte a generar oportunidades para que los miembros de tu iglesia puedan involucrase en la labor de conectar la iglesia con la comunidad y así traer transformación de una ciudad.

Esto sabemos, pequeñas acciones de amor que son fáciles de entender e implementar crean el ambiente propicio para que las personas deseen involucrarse.

1.- Reparte agua embotellada. Busca parques donde hay muchos niños, canchas deportivas para niños y adultos o en semáforos e intersecciones durante climas muy calurosos. Puede ser la oportunidad de mostrar a una persona lo que significa servir sin esperar a nada a cambio. Puede parecer algo casual pero Dios sabe quienes son las personas con las que te encontraras y puede ser una manera de conectar con ellos.

2.- Adopta una área pobre de un barrio. Organiza un equipo de tu iglesia para ir a una zona de tu comunidad muy necesitada. Pueden recoger la basura, cortar la maleza, hacer limpieza general. Asumir esta responsabilidad esto alimenta el autoestima de las personas y les comunica que hay personas que se preocupan por ellos. Este nivel de adopción puede llevarte a un proceso de 3 a 6 meses de trabajo muy relevante.

3.- Mantenimiento gratuito de vehículos. Las viudas y madres solteras les cuesta llevar la carga del mantenimiento de su vehículo. Dedica un día para esto ya sea cambiando el aceite, arreglando los parabrisas, cambiando los filtros, entre otras y mientras esto ocurre ofrece bebidas y servicios gratis de manicure, pedicure y masajes.

4.- Comienza un equipo de cocina. ¡A todos les encanta comer! Busca personas en tu iglesia que les encante cocinar y crea un grupo que pueda cocinar y servir comidas gratis en las actividades de la iglesia y de la comunidad. Esto abre las puertas a las relaciones y el evangelismo.

5.- Sirve como equipo de limpieza después de las actividades de tu comunidad. Ponte al tanto de las actividades  de tu comunidad y ofrecerte para servir como equipo de limpieza. Nadie te rechazará! Te ganas el favor de la comunidad y haces a Jesús más famoso.

6.- Sirve a las viudas. La Biblia dice claro: “La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo te corrompa.” Dedica tiempo para visitar a las viudas, llévales comida, ofrecerte para ayudar con algunas labores en casa, ayuda arreglar su jardín, llévales flores y hazle saber que es amada y querida. Atiende a las viudas y mira como Dios bendice tu iglesia.

7.- Regala Materiales escolares. Para muchas familias desfavorecidas es de gran bendición este tipo de ayudas que preparan a sus hijos para el año escolar. Reúne mochilas, lápices, cuadernos, lapiceros.

8.- Busca conectarte con fundaciones de tu ciudad. Existen muchas fundaciones en tu ciudad que trabajan con huérfanos, niños o adultos en situación de calle, casas de ancianos, centros de rehabilitación de adicciones. Todas estas organizaciones claman por cualquier tipo de ayuda, puedes adoptar personas mensualmente llevando sus implementos de higiene. Esta es una excelente oportunidad para impactar vidas de personas vulnerables con el amor de Dios.

9.- Brinda café gratuito en los hospitales. Puedes organizar equipos que sirvan café, bebidas energéticas, y bocadillos para el personal y los que están esperando en la sala de emergencias. También puedes dar bocadillos saludables a los pacientes de quimioterapia.

Entregar pequeños regalos a los pacientes y sus familias en la sala de niños (juguetes, paquetes de atención, etc.) O enviar payasos con globos, magos, etc. En medio de la espera que mejor que aparecerte para dar a apoyo al personal medico, enfermeras y pacientes.

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Justicia es adoración

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Justicia es adoración

Con los años, algunos me han otorgado la reputación como un líder en el campo de justicia social, aunque la verdad creo que nunca he hecho nada extraordinario, solo lo que me toca hacer. Por supuesto, aprecio mucho el cumplido porque de alguna manera certifica que me importa mucho la justicia. Sé que la gente tiene buenas intenciones al hacerlo. Pero me preocupo por la justicia no sólo por el bien que provee la justicia. La verdad me preocupo tanto por la justicia… porque me importa mucho el Evangelio.

Y A VECES, CUANDO OIGO LAS CONVERSACIONES DE LA PERSONAS EN LA IGLESIA SOBRE LA JUSTICIA, ME ESTREMEZCO

Me estremezco porque si no somos cuidadosos, estamos de nuevo dividiendo y categorizando la justicia cómo algo a parte, en lugar de verla como parte esencial del Evangelio; la justicia es una parte fundamental del carácter de Dios y por lo tanto, debe ser parte de nuestro ADN como discípulos y nuestra adoración.

Al igual que nos es imposible separar el amor, la gracia o la santidad del carácter de Dios, de la misma manera no podemos separar la justicia.

La gente a menudo me pregunta, “¿Cuál es la parte más crítica cuando vamos en búsqueda de justicia.”

Mi respuesta es:

No debemos simplemente buscar la justicia, sino vivir la justicia. Hacer la labor de Justicia social y vivir una vida justa deben ser parte de nuestra vida como creyentes. La Justicia contribuye a nuestra adoración a Dios. De hecho la justicia es adoración.

Tú conoces el tipo de árbol por sus frutos. En otras palabras, tú puedes dar evidencia de donde estás enraizado si produces fruto que está cerca del corazón de Dios. Según esto, creo que no podemos ser verdaderos seguidores de Cristo a menos que persigamos la justicia.

Sé que mucha gente va a dar un paso atrás con esa declaración. Algunos dicen que la salvación depende de si crees o no en Jesús, y eso es cierto. Pero,¿realmente crees en Jesús cuando no hay evidencia de que estás haciendo lo que  él nos demanda hacer?

En el inicio de su ministerio, Jesús proclamó valientemente su visión revolucionaria sobre el reino de Dios un sábado en una sinagoga, y las autoridades religiosas que le rodeaban se quedaron asombrados de su doctrina. Él se levantó a leer, y alguien le entregó un rollo con las palabras del profeta Isaías.

Él encontró y les leyó las palabras que definen su misión:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido para proclamar las buenas nuevas a los pobres. Él me ha enviado a proclamar la libertad para los prisioneros, para dar vista a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor. (Lucas 4: 18-19)

Venga tu reino. Hágase tu voluntad. En la tierra como en el cielo.

Esta fue una proclamación de justicia para los pobres, los ciegos, y los presos, definiendo la visión de un reino que incluye a los más pequeños.” Una visión de reino que incluso sus discípulos más cercanos no entendieron plenamente en ese momento. No pasó mucho tiempo para que Jesús fuera rechazado.

Había confusión. Había rabia. Los líderes religiosos que escucharon a Jesús se enojaron mucho, ellos nunca pensaron que esta humilde llegada del Rey sería la forma en que se suponía que este debía aparecer. Así que una turba enfurecida lo llevó fuera de la ciudad y trataron de tirarlo por un precipicio (ver Lucas 4:29).

La justicia bíblica a menudo no tiene sentido desde nuestra perspectiva humana: Los últimos pasarán a ser primeros. Los débiles se volverán fuertes. Los ignorantes en grandes sabios.

¡Qué paradojas!

¿Cómo se puede leer las Escrituras o examinar la vida y ministerio de Cristo y no sentir misericordia, justicia y compasión, particularmente por aquellos que han sido marginados? Obviamente, marginados por este mundo pero no por Dios.

Cuando leemos la Biblia, es claro para mí que Dios se preocupa por la justicia. La Palabra de Dios es la revelación de Dios para el mundo, y nos muestra cómo el mundo puede ser corregido. Vemos que Jesús no es solo una figura histórica, Jesús es el Hijo de Dios; Él es Dios encarnado. Sus palabras y acciones dan testimonio del reino de Dios, donde se restaurarán las cosas, donde hay justicia, misericordia y la compasión.

Todo esto es importante porque no sólo estamos hablando sobre ideas y buenas intenciones. No se trata sólo de hipótesis sobre un escenario de Que tal si lo hacemos”. Esto es importante porque la justicia involucra a la gente, sus vidas y su valor ante Dios. Cuando la justicia pasa a los más pequeños y marginados, Dios celebra.

Como cristianos, sabemos y entendemos la justicia más allá de las definiciones seculares. No es algo periférico, No es algo externo o raro. No es secundario. Es crítico y fundamental. Es parte de nuestra identidad. Es parte fundamental  de cada discípulo. Es una parte importante de nuestro testimonio al mundo.

Por Eugene Cho.

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