El liderazgo es el resultado de nuestra habilidad y pasión por responder a las necesidades que encontramos. Este recorrido nos da experiencia y valida nuestra influencia sobre los demás.

Leyendo el Libro del Pastor Rick Warren “Liderazgo con Propósito”, veo que el liderazgo viene acompañado de tres ventajas primordiales:

• Posición: Puedes estar más alto que otros.

• Poder: Puedes llegar a hacer más que otros.

• Privilegios: Puedes llegar a tener más que otros.

Estas tres cosas son beneficios legítimos del liderazgo que no podemos evadir. Todo el esfuerzo y la labor extraordinaria que tú has aportado para convertirte en líder, te ofrecen una mejor posición, con más poder y unos privilegios mayores. Ahora bien, debemos mirar cada uno de estos privilegios con mucho cuidado, porque con ellos, también vienen una serie de tentaciones que pueden causar la caída de un líder.

“Así pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer.” 1Corintios 10:12 DDHH Recuerdo que alguien me mencionó en alguna ocasión la siguiente frase: “El poder corrompe, el poder absoluto corrompe de manera absoluta.” Cuando veo las noticias aprecio lo destructoras que son las tentaciones asociadas al liderazgo. Los conflictos de intereses, el mal uso de los privilegios, entre otras, han causado muchos problemas a lo largo de la historia. Lo bueno de esto es que junto con la tentación, Dios nos muestra la salida.

Para ser mucho más precisos debería expresar que existe un antídoto y si el líder es sabio, entonces logrará discernir la tentación y aplicar dicho antídoto para su protección. Nehemías es un ejemplo de un liderazgo que tuvo que enfrentar las tentaciones propias que acompañan los beneficios de ser líder. Basados en Nehemías 5:14-19, vamos a hablar de las tentaciones que nos atacarán en las posiciones de privilegios y de paso hablaremos de cómo vivir una vida de integridad.

TRES TENTACIONES DE UN LIDER

1. Te sentirás tentado a usar mal tu posición Nehemías describe que los gobernantes que estuvieron antes que él, pusieron una carga pesada en el pueblo, haciendo un mal uso de su posición. Quizás te ha pasado en el trabajo o en la iglesia, que tienes una amistad con determinada persona y de pronto, esta persona ascendió y con ello, se transforma por completo su actitud, convirtiéndose en un pequeño dictador.

Aunque no lo creamos tan fácilmente, el poder transforma. Lo que comienza a ocurrir es que se trata a los otros con menosprecio, se hacen exigencias excesivas que desmoralizan a la gente, entre otras. El poder adquirido repentinamente puede hacer que esto pase.

2. Te sentirás tentado a abusar de tu poder “También sus criados oprimían al pueblo.” Nehemías 5:15b. Conforme con el pasaje de Nehemías, estos gobernantes habían adoptado un estilo de vida de líderes opresores; al punto que, hasta sus criados se habían convertido en unos déspotas. Abiertamente todos ellos estaban haciendo un uso incorrecto de su poder. Definitivamente no es lo mismo ser jefe que ser líder. A nadie le gusta trabajar para un líder dominante, esa persona cuyas palabras favoritas son “Hágalo porque yo le digo que lo haga y punto”. Sólo los tiranos exigen sin dar explicaciones. Liderazgo no es señorío.

3. Te sentirás tentado a sacar ganancias de tus privilegios Nehemías hace referencia a un impuesto que le correspondía como gobernador. Por ejemplo la comida le era ofrecida como parte de su distinción como gobernador, sin embargo, sus antecesores habían hecho un mal uso de ese privilegio. Muchas personas no saben cómo manejar estos privilegios. ¿Cuál fue el secreto de Nehemías? ¿Cómo podía mantener la integridad? Aquí te quiero referir tres claves para mantener la integridad:

1. Dios debe recibir la mayor reverencia en tu vida Nehemías estaba mucho más interesado en agradar a Dios que así mismo o a otros. “¡En cambio yo por temor a Dios no lo hice!” ¿Cómo es ese temor reverente? Es aquel que viene a las personas que reconocen que fue Dios quien los puso en esa posición de liderazgo. Nehemías nunca olvidó que fue Dios quien lo envió a Jerusalén a reconstruir los muros. (Leer Salmos 75:6-7).

2. Desarrolla un amor por la gente. Nehemías 5:17-18 Si hay algo que vemos en Nehemías es que era un líder compasivo y preocupado por los demás, amaba genuinamente a la gente y se enojaba cuando alguien explotaba a otro. Los líderes que abusan no aman a su gente, ellos no tienen temor reverencial de Dios y no aman a su gente. ¿Te enojas cuando ves que abusan de otros? ¿Te produce el mismo enojo que a Nehemías? ¿Te molestan las injusticias? Esto es evidencia de amor por la gente.

3. Disciplínate y busca las recompensas eternas Nehemías no miraba lo temporal sino el futuro. El anhelo de los gobernantes anteriores eran sus riquezas personales, por eso abusaron de su posición, poder y privilegios para lograr sus ambiciones. (Leer Nehemías 5:19) Nehemías, en este pasaje, parece decir: “Yo no hice nada de eso, yo me discipliné”. Nehemías no se dejó llevar por el sistema, sino que en cambio, Él tenía un temor reverente a Dios, amaba al pueblo y tenía puestos sus ojos en una recompensa futura.

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