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Hay muchas cosas que Jesús dijo y que están escritas en La Biblia, pero también hay un montón de cosas que no dijo que muchos creen que si. Aquí hay ocho cosas que Jesús nunca dijo:

1. Se reserva el derecho de admisión.
Jesús nunca dio listas de requisitos para poder encontrarse con su amor. Independientemente de su pasado, el amor de Cristo está disponible para cualquiera que esté dispuesto a aceptarlo. Nadie es demasiado imperfecto para su perdón y obtener la salvación eterna.

2. Síganme, y yo les traeré fama y mucha fortuna.
Jesús nunca promete fama o fortuna, pero al mismo tiempo éstas no son cosas que se oponen al emplearse para su gloria. Si su razonamiento para la búsqueda de una relación con Dios se centra estrictamente en lo material, es posible que usted deba evaluar realmente lo que Dios está anhelando en esta relación.

3. Todo va a ir de acuerdo a tus propios planes.
Muchos de nosotros oramos a Jesús pensando que todo lo que pidamos a él debe ser respondido en base a nuestro calendario. La realidad es que no todas las oraciones serán contestadas, pero Jesús tiene el poder para cumplir cualquier oración que se le pida. Es así de grande! El hecho de que una oración no es contestada en su momento no significa que su oración sea ignorada. Dios oye todo, lo sabe todo y sabe lo que es mejor para cada uno de nosotros como individuos. No te afanes, pon tu confianza en Dios, en su calendario y en su voluntad.

4. Te bendeciré sólo si oras demasiado.
La bendición de la oración está en la misma oración. La comunicación y el diálogo entre nuestro padre celestial y nosotros es más gratificante que cualquier otra cosa que se pueda pedir y mucho mejor que la misma respuesta. Jesús no es un genio de la lámpara o un mago. Si sus oraciones se parecen más a los “tres deseos” que ha conversaciones profundas que llegan tocan el corazón, es posible que desee volver a pensar en cómo se construye el verdadero fundamento de la fe.

5. Tu vida estará apartada de momentos difíciles.
Muchas personas piensan que sólo porque creen en Jesús significa que todo va a ser impecable y perfecto. Esto realmente no es cierto en lo absoluto. Usted puede tener una relación con Jesús, pero esto no significa que en la vida no desaparecerán las circunstancias difíciles o que tiempos incomodos dejaran de existir. A pesar de que Jesús nunca dijo que la vida sería fácil, sí dijo que él estaría allí para usted en cualquier momento de necesidad. El mensaje del Evangelio no es que la vida será perfecta, pero que en medio de su imperfección tenemos un Salvador perfecto y sin defectos.

6. Voy a responder a las oraciones en tu tiempo.
Aunque Dios es fiel en su contestador nuestra oración, no podemos esperar que conteste cada oración con nuestras mediciones exactas. Fe es confiar en Dios aun cuando las cosas no tienen sentido, y esto incluye en ocasiones una oración que el no contestara por nuestro bien, o por que lo que pedimos sea en el momento equivocado. La fe es confiar en el tiempo de Dios, no el nuestro.

7. Estás demasiado lejos y extraviado para ser salvo.
Nadie está demasiado lejos para tener una relación con Dios. No importa de donde la vida te ha traído, siempre tienes la oportunidad de mirar a Jesús y ver sus brazos abiertos extendidos hacia ti. No importa cuan sucio y apartado te sientas, el perdón y el amor que Jesús ofrece no es algo de lo que podemos alejarnos.

8. Tu mereces tener sólo cosas bonitas.
Jesús nunca dijo que tu merecías solo una casa enorme, un buen coche, un gran cheque mensual o un empleo increíble. De hecho, todo en el Evangelio apunta a la simplicidad en vez del lujo. Esto no quiere decir que usted no está permitido tener cosas bonitas, pero el punto, es que Jesús no prometió que el se encargaría de darnos esas cosas. El plan de Dios para nuestras vidas es diferente, y tenemos que entender que no todo el mundo va a tener acceso a la misma cantidad de dinero, conducir el mismo tipo de coches o incluso vivir en el mismo tipo de vivienda.

Lo que tenemos que entender es que Jesús dijo que debemos amar a nuestro prójimo, ayudar a aquellos que están en necesidad, y que la viuda, los pobres, las personas sin hogar, merecen ser amados como Cristo amó a la iglesia. Más allá de las cosas bonitas, llegar a experimentar el amor de Cristo y amar a nuestro prójimo vale mucho más que cualquier cosa que este mundo puede ofrecer.

Por Jarrid Wilson

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