Por Thom Rainer

Si hay una cosa que como comunicador o como líder no deberías ser, es aburrido.

Y aun así, todos los que se comunican, predican o intentan persuadir a alguien con una idea, han descubierto ese sentido de hundimiento cuando han perdido su audiencia.

¿Exactamente, como pasó esto?

Me he comunicado profesionalmente desde que tenía 16 años en la radio, leyes, y por las últimas dos décadas predicando y hablando, a través de los años me he vuelto un estudiante de lo que envuelve a la gente y lo que no.

Aprendí los principios que comparto más adelante porque en un punto o en otro, Los rompí todos.

Aquí hay 7 factores que des- involucran a la audiencia y que son muy fáciles de perder si no los estas observando.

 

  • No entiendes o has hecho empatía con tu audiencia

 

No existe tal cosa como una audiencia ‘genérica’; realmente no puedes conectarte con la audiencia si no los entiendes.

Realmente no puedes conectarte con la audiencia si no los entiendes.

Recientemente pase un tiempo con un amigo hablando de una conferencia en la que ambos vamos a hablar.

Porque Yo conozco mejor que él a la audiencia, él pasó 40 minutos preguntándome exactamente como sería la audiencia, cuáles son sus esperanzas y sus miedos, cuáles son sus luchas y como debemos acercarnos a ellos.

Me sorprendió por algunas razones.

Primero, mi amigo es un autor muy popular del New York Times y habla a audiencias grandes y muy influyentes todo el tiempo. Si alguien pudiera simplemente llegar y hablar, sería él.

Segundo, aunque él tiene muchas más oportunidades para hablar de las que pudiera aceptar, él está infinitamente interesado en las audiencias a las que habla.

El hecho de que sea tan solicitado, de que sea tan bueno en lo que hace y de que le importe tanto la audiencia a la cual le hablará, está todo conectado.

Mientras más te importa tu audiencia, más les importará a ellos lo que tienes para decir.

Mientras más te importa tu audiencia, más les importará a ellos lo que tienes para decir.

 

 

  • Enfócate en lo que la gente necesita saber, no en lo que la gente quiere saber.

 

Hay una tensión para cada comunicador entre hablar a la gente acerca de lo que quieren saber y hablar a la gente acerca de lo que necesitan saber.

Si quieres atraer una multitud, es fácil enfocarte en lo que la gente quiere saber.

Pero cada comunicador sabe que algunas veces sólo tienes que decirle a la gente lo que necesitan saber, aun si ellos no quieren escucharlo.

Ese es un reto especial para los predicadores.

Si siempre predicas lo que la gente quiere saber, probablemente te pierdas lo que la gente necesita saber.

Si solamente te enfocas lo que la gente necesita saber, la gente tendrá una manera de dejar de escucharte.

Cuando la gente deja de escucharte, puede no haber evidencia de que estas siendo fiel (como muchos predicadores dicen que son). Puede ser evidencia de que estas siendo inefectivo.

Cuando la gente deja de escucharte, puede no haber evidencia de que estas siendo fiel (como muchos predicadores dicen que son). Puede ser evidencia de que estas siendo inefectivo.

¿Entonces qué haces?

Aquí es donde he aterrizado. Intento discernir lo que la gente quiere, y luego entrego lo que la gente necesita.

Por ejemplo, poca gente quiere escuchar lo que la Biblia tiene que decir acerca del dinero o del sexo.

Pero como comunicador, si profundizo en porqué Dios nos dio instrucción en esta área y busco el beneficio que Dios pretende dar a la vida de las personas a través de ella, entonces habré aislado lo que la gente quiere escuchar y puedo entregar mejor lo que necesitan escuchar.

Discierne lo que la gente quiere. Luego entrega lo que la gente necesita.

 

  • No has descrito un problema que la gente quiera resolver

 

El problema con la comunicación es que muchas veces no empieza con un problema.

A menudo, los comunicadores o escritores simplemente empiezan.

Tu audiencia está haciendo una pregunta: ¿Por qué debería escuchar? ¿Porque debería seguir leyendo? Tengo problemas que resolver y no me estas ayudando.

Toma eso en cuenta, específicamente.

Casi siempre empiezo las pláticas que hago con un problema que la gente enfrenta-  en el trabajo, en la casa, en su relación con Dios o en sus relaciones unos con otros.

¿Cómo haces eso? Describe el problema en detalle: ejemplo. Estás tan frustrado con Dios porque Él dice que es un Dios de amor, pero lees el Antiguo Testamento y difieres. Y te preguntas si alguna vez podrás confiar en un Dios como ese.

Si realmente quieres que la gente vaya más profundo en esos asuntos, toma el siguiente paso. Haz el problema aun peor. Descríbelo con tanto detalle que la gente ya no esté tan segura de que tendrá una solución.

 

 

  • No expresaste una vieja idea de una manera fresca

 

Para que conste, Salomón tenía razón, no hay nada nuevo bajo el sol.

Realmente, ninguno de nosotros habla de algo nuevo.

Como resultado, es fácil caer en clichés y descripciones comunes de problemas que todo mundo quiere abordar.

Por ejemplo, Yo casi nombro el punto 2 de esta publicación “Estas respondiendo preguntas que nadie está haciendo”. Pero me di cuenta que mientras miraras rápidamente el articulo para ver su contenido pensarías “he escuchado eso miles de veces” y dejarías de leer.

Entonces cambie la expresión del punto a “Enfocarte en lo que la gente necesita saber, no en lo que la gente quiere saber”

Es un poco más fresco.

Otra vez, no es una idea nueva, pero está expresado de una manera más única.

Si tus ideas son simplemente adaptaciones de las ideas de otras personas, la gente te dejará de escuchar.

 

  • No has tallado tus palabras lo suficiente como para hacerlas memorables.

 

Hablé a una pareja hace un par de semanas acerca de unas series que prediqué cuatro años atrás.

Ellos están en sus veintes, entonces eso es casi una quinta parte de su vida en el pasado.

Ellos me citaron la última frase de esas series y me pidieron que la usara nuevamente en su boda.

La última frase era simplemente esto: Gustarse es una emoción. Amarse es una decisión.

Es difícil creer que alguien recuerde algo que dijiste cuatro años antes, pero sucede.

Entonces me dijeron que querían pasar su vida juntos basados en una decisión de amarse el uno al otro, no en una emoción que están sintiendo. Lo que es tan poderoso para mí como pastor es que esa sola línea contenía la dirección para una serie de seis partes cuyas ideas ellos podían recordar. (Si te lo estas preguntando, ese contenido no está disponible en línea por el momento. Quizá pronto lo estará nuevamente).

El poder de las frases que son detalladas con cuidado es  que son memorables, y las frases memorables continúan trabajando años después de que terminaste de hablarlas.

Las frases memorables continúan trabajando en la mente de la audiencia años después de que pronunciaste esas palabras.

 

  • Personalmente no eres dueño del mensaje

 

Hubo una temporada donde era suficiente que la iglesia fuera chévere. Con sermones llenos de humor y risas. Pero la gente está cansada de la labia.

En muchas maneras, lo auténtico es lo nuevo chévere.

Una de las claves para ser autentico es personalmente ser dueño de todo lo que dices. La gente quiere saber que crees en lo que estás diciendo.

En un mundo tan variable en donde tanto es vendido, la gente está buscando algo real.

Se real.

Cuando eres dueño del mensaje – cuando sale de tus entrañas, de la esencia de quien tú eres – este mensaje resuena.

Se dueño de tu mensaje.

Eso quiere decir que lo has procesado profundamente, lo suficiente como para que se vuelva parte de quien eres, no solamente algo que dices.

En un mundo tan variable en donde tanto es vendido, la gente está buscando algo real. Se real.

 

  • Estas confiando demasiado en tus notas

 

Cuando hablas públicamente, la gente no creerá tanto que eres dueño del mensaje si lo estás leyendo.

Parece como un comunicado de prensa. O un argumento que alguien más preparó. O algo que tú crees que ellos deben creer, pero que tú mismo no lo crees.

Yo sé que esto es difícil para la gente que está atada a los manuscritos.

Por favor escúchame: leer de tus notas no quiere decir que no eres sincero, solo quiere decir que la gente a menudo piensa que no lo eres.

Leer de tus notas no quiere decir que no eres sincero, solo quiere decir que la gente a menudo piensa que no lo eres.

¿Quieres el corazón de esto?

Aquí está: No memorices tu plática. Entiéndela.

Tú no memorizas tus conversaciones antes de tenerlas, porque tú las entiendes.

Entonces, entiende tu próxima plática.

Siempre puedes hablar de cosas que tú entiendes.

No memorices tu plática. Entiéndela.

 

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