Cuando era un niño, soñaba con cambiar el mundo. Pensaba que si lo anhelaba con todas las fuerzas de mi corazón, se volvería realidad.

Aún no ha pasado esto. Al menos, no en los niveles que lo deseaba.

En el camino, he aprendido que las personas que cambian el mundo tienen unas características específicas. No son habilidades que aprendes en un salón de clases y normalmente tampoco se enseñan en el trabajo. Pero si posees estas cualidades y cultivas una vida alrededor de ellas, descubrirás que se convierten en rasgos fundamentales para tener una vida exitosa.

  1.  Consciencia de uno mismo

Es la habilidad para verte a ti mismo tal cual eres. Si alguna vez te has tomado una selfie y la has borrado, has estado evadiendo esta habilidad. Es nuestra tendencia de hacer dos cosas: de vernos desde un ángulo en donde todo está bien con nosotros, o todo lo contrario, vernos desde el ángulo que enfatiza todos nuestros defectos. Esto va mucho más allá de la apariencia de nuestros corazones. Sin el poder de conocernos a nosotros mismos, viviremos con puntos ciegos con los déficit de nuestra personalidad y exageraríamos nuestras virtudes. Esto nos llevará a tomar decisiones con una información desactualizada de nuestras habilidades, defectos y de nosotros mismos en sí. Cultivar la consciencia de uno mismo nos lleva justo a la presencia de Dios; el deseo de conocernos a nosotros mismos en plenitud, las dos caras de la moneda –Donde nos adentramos en las profundidades de nuestra depravación y nos enfocamos en nuestras fortalezas.

  1. Auto – Eficacia

Es terminar lo que en algún momento te propusiste hacer. Esto puede sonar simple, pero en realidad, la creencia de que podemos ser exitosos en la vida depende de una compleja red de factores, incluyendo nuestro éxito previo, las experiencias de otras personas, creencias que han desarrollado a partir de las retroalimentaciones hechas por otros, y nuestro propio temperamento. El cultivo de este rasgo requiere un filtro bastante exigente para  saber de dónde recibimos la verdad sobre nosotros mismos y la forma en la que definimos una “buena vida”.

Si nuestro entendimiento del mundo se construye a partir de lo que está de moda en redes sociales y lo que vemos en reality shows, entonces nuestro entendimiento del mundo está sesgado. Desarrollaremos expectativas surrealistas sobre lo que creemos querer del mundo y seguramente fallaremos. Auto eficacia es el poder resciliente para fijar una meta que valga la pena alcanzar y luego adherirte a ella, independientemente de las dificultades. Tal vez, un término que defina mejor esta situación es una eficacia divina –La creencia de que podemos hacer cualquier cosa que Dios haya establecido que vamos a hacer. La búsqueda de una comprensión del éxito santo a través de la escritura y luego confiar en Dios y en que cumplirá sus promesas -crea una fortaleza  interna que te sustentará aun en los momentos más difíciles.

  1. Valentía

La valentía es el encendedor de la conciencia en uno mismo y la auto eficacia. Sin valentía, nunca tomarás decisiones perspicaces que se encuentran en el conocimiento de uno mismo y los sueños que nacen en la auto eficacia. El coraje es tener las agallas para confesar las más grandes fallas de tu personalidad cuando te das cuenta que te están reteniendo en el  pasado. El coraje es esa misma determinación para trabajar tiempo completo y enrolarte a estudiar más cuando ves que tu meta lo requiere.

El valor dice: aun no soy lo que puedo ser, pero puedo hacer algo al respecto. Viendo la verdad sobre nosotros mismos sin coraje es depresivo. Tener sueños sobre cómo puede ser nuestra vida sin coraje es auto sabotaje. Nada va a pasar si no hay un esfuerzo de por medio –y para vencer las inevitables dificultades, se necesitará coraje.

Gracias a Dios, servimos  a un Dios que promete que nunca nos dejará ni nos abandonará (Deuteronomio 31:6), quien nos ofrece vida y vida en abundancia (Juan 10:10). Cuando estamos en Cristo, nos llama a ser transformación por la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2). Esto es un proceso que está todo el tiempo en marcha, cada vez más profundo que realmente requiere trabajo –El poder del espíritu santo que está activamente, constantemente, amablemente y amorosamente introduciéndonos a la verdad y cada vez estar más cerca de Cristo. Como cristianos, no estamos llamados a ser formados pasivamente por el mundo, sino estar en la mano de Dios, comprendiendo que Él es el que nos moldea a través de las circunstancias hasta recibir su plenitud, su libertad y su gozo.

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