Internet no tiene por qué ser un lugar terrible.

By: Neal Samudre

Estoy asombrado de que a través de la internet, las personas pueden leer mis palabras. Esto significa que puedo herir más personas que las que tengo al frente cada vez que decido no vivir como Jesús.

Pero lo que he llegado a descubrir es que, muchas personas no alcanzar a imaginar este costo. Aun estamos en redes sociales como si fuera una excepción para no hacernos responsables de nuestras palabras y nuestras acciones.

Tenemos que superar el poder de poder decir lo que queramos en redes sociales, y en vez de eso usar ese poder para construir. Cuando hacemos esto, estamos usando las redes sociales como una herramienta para el cambio -algo que honraría la vida de Jesús más que la avergonzaría.

Es verdaderamente posible vivir y amar como Jesús lo hizo, pero en redes sociales. Es posible glorificar a Dios con nuestra actividad en redes sociales. Necesitamos unas directrices para conducirnos en la dirección correcta:

  1. Esforzarse por conexión, no atención

Hay dos tipos de usuarios en redes sociales: unos van con una perspectiva de “¡mírame!”; y una perspectiva de “conectemos”. Las redes sociales se hicieron para lo último.

Esto no significa que no puedas compartir tu trabajo en tus redes sociales. Esto solo significa de que no debes usar ‘me gusta’ o comentarios para probarte a ti mismo. Mejor úsalas para conectar.

  1. sé transparente pero no demasiado transparente. Jesús reveló información personal a Sus discípulos, no a todo el mundo. Esto significa que debemos esforzarnos en ser transparentes con aquellos que nos aman y nos rodean en la vida real. Mientras que las redes sociales muestran nuestra vida al mundo entero, el mundo no necesita saber todo sobre todo. Sé transparente, pero más que todo con tus amigos cercanos en la vida real.
  2. hazte la siguiente pregunta: ¿Podría decir esto en frente de alguien más?

Las redes sociales nos distancian del impacto que tienen nuestras palabras. Podemos decir muchas cosas y después alejarnos del teclado, cegándonos a cómo reaccionan los otros a mis palabras.

Pero el hecho de que no podamos ver el impacto de nuestras palabras no significa que no lo tengan. Si estamos diciendo cosas que en la vida real no podríamos decir de frente, entonces no deberíamos decirlas en absoluto.

  1. no caigas en la cultura de “Di lo que tenga que ser dicho”

En redes sociales, todo el mundo dice lo que cree que debe ser dicho. Pero cuando todo el mundo está haciendo esto, es aun mas difícil filtrar sobre lo que de verdad debe ser dicho. Una buena manera de hacer que un mensaje sea escuchado es diciendo que debe ser dicho, pero también tienes que vivirlo en la vida real. Esto es lo que Jesús hizo. El dio el sermón del monte, y luego inmediatamente después de eso, empezó a sanar personas. Un mensaje es mejor comunicado no solo cuando es dicho, sino cuando es vivido.

  1. aprende a escuchar mejor

Cuando las personas ven un estado con el que no están de acuerdo, son rapidos en postear su opinión en los comentarios. Pero esto nos cohíbe de escuchar. En la vida real, debemos esperar nuestro turno para hablar, pero en los comentarios, lo único que necesitamos hacer es desplazarse hacia abajo. Esta es el por qué algunas discusiones en línea se salen de control –las personas se niegan a escuchar y convierten el objetivo en algo completamente distinto.

En vez de ser rápido en hacer saber tu opinión, digiere primero las palabras que estas leyendo. Ofrece tu reflexión luego de que hayas escuchado primero.

  1. Evita poner tenso el ambiente con las cosas que compartes

A muchos cristianos nos gusta tocar fibra con las cosas que compartimos. Pero me gustaría que revisaras cuántos artículos de verdad concuerdan con tu ideología. Cuando haces esto, puedes correr el riesgo  de hacer que tus creencias sean un argumento a cada opinión en vez de vivir por Cristo, el cual es un mal mensaje para enviar a los no creyentes.

No necesitas agitar la marea para mostrar a Cristo, necesitas vivir y amar como Él.

  1. No hagas comentarios racistas.

Esta es obvia, pero aparentemente necesita ser dicha. Solo porque tus amigos en redes sociales compartan tus mismos valores no significa que te da el derecho de decir lo que quieras a ellos. La verdad es, cuando estas en redes sociales, no estas solo hablando con tus amigos –estas hablando con el mundo. Y lo último que el mundo necesita son palabras que perpetuan estereotipos y racismo.

  1. Evita ser malo con los bloggers.

Las redes sociales no son un lugar donde puedas tratar mal a otras personas solo porque no estás de acuerdo con ellas. Si no te gusta el arte de una persona, deberías dar opiniones constructivas para ayudarlos, pero no deberíamos destrozarlos. El arte es algo personal, y estas destrozando el alma de una persona cada vez que decides atacarlo en vez de moldearlo. En vez de esto, apóyalo para que sea mejor cada día.

Las redes sociales son un territorio peligroso, pero es posible vivir como Jesús a pesar de las circunstancias. La clave para refrenar esa sensación de poder que nos lleva a creer que podemos hacer lo que queramos online, y en vez de esto escojamos el amor y el carácter de Jesucristo para moldear nuestras palabras. Al final, esas palabras son las que harán la diferencia.

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