Por: Thom Rainer

¿Te gustaría hacer el peor trabajo posible de involucrar personas en el ministerio en tu iglesia?

A veces pienso que los líderes de la iglesia usan las peores formas de acercarse a las personas en un intento de animarlos a que se involucren en el ministerio.

Hay varios errores comunes, aquí hay seis de ellos:

  1. No orar por ellos: a menudo damos un sentido común a la oración, decimos que creemos en la oración, pero no actuamos como tal. Sabemos que involucrar a las personas en el ministerio es una de las cosas más importantes que podemos hacer; pero tratamos de hacerlo con nuestro propio poder. Intenta orar antes de preguntarle a un voluntario del ministerio. Dios podría sorprenderte.
  2. Hacer un anuncio general: ¿alguna vez has escuchado un anuncio como este en tu iglesia? “Necesitamos a alguien que enseñe a los de tercer grado en la escuela dominical, si estas interesado háznoslo saber” y dar por sentado que tendrás algunos voluntarios. Esto no ocurre así. Los voluntarios normalmente entraran en una de estas categorías: personas que tienen exceso de trabajo, y personas que no tienen ni idea de que enseñar esa clase. Debes tener claro el perfil de voluntario que necesitas.
  3. Espera hasta el último minuto: Si estas reclutando personas para liderar pequeños grupos dos semanas antes de que los grupos estén programados para empezar, tú los frustraras y desalentaras. Eso es algo que pudo y tuvo que haber pasado meses antes. Estas comunicando a los reclutados que el ministerio no es tan importante y es improvisado.
  4. No considerar las habilidades y horarios de aquellos que estas reclutando: No hay nada peor que colocar una persona en el lugar donde no corresponde y donde no posee ninguna habilidad. Colocar una persona con habilidades administrativas en tareas de producción de eventos – o viceversa – a veces puede ser muy frustrante. Si tú me necesitas para hacer algo que requiera destreza manual, olvídate de ello. No sé qué parte del martillo utilizar. Todos somos diferentes. Todos somos dotados de manera diferente. Además todos tenemos horarios diferentes y esto también debe ser considerado. Trabajo, estudios, tiempos de familia. Un voluntario que puedo brindarnos tiempo semanal y en el lugar correcto estará siempre muy motivado.
  5. Enviar a la persona en un viaje de culpa: La mayoría de los voluntarios podrían afirmar que son naturalmente (o sobrenaturalmente) motivados por lo que hacen en el ministerio. La culpa es una motivación negativa que garantiza que la persona será miserable en su ministerio. Por eso debemos alejarnos de un lenguaje negativo a cerca de su rendimiento o desempeño. Nunca debemos cuestionar su lealtad por un error cometido o por un mal desempeño. Las personas son eso, personas. Y la personas promedio (todas) fallan. Recuerda que el proceso de voluntariado también es parte del discipulado y la formación del carácter de Cristo en una persona.

 

  1. No hacer seguimiento: La falta de seguimiento puede comunicar que solo estabas tratando de alcanzar una cuota o de llenar un espacio en blanco. Este es un camino para que el voluntario se sienta despreciado y no deseado. Yo te recomiendo que marques tu calendario para tres correos electrónicos rápidos después de que una persona acepte la posición de voluntarios en el ministerio: 30 días después, tres meses después, y seis meses después. Hazles dos preguntas simples: ¿Cómo estás? ¿que necesitas?. También puedes usar el Whatsapp o cualquier otra herramienta que les permita sentir que están conectados a tu visión y tu a ellos y sus realidades.

El cuerpo de Cristo es un regalo maravilloso cuando sus miembros están haciendo lo que Dios llamó y les dio a hacer. Lee 1 Corintios 12 para ver cuán importante este ministerio de voluntarios debe ser en tu iglesia.

Pero no comience mal, la manera cómo reclutes tus voluntarios, esto hará una gran diferencia, para bien o para mal en tu iglesia.

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