“El que habla sin pensar hiere como un cuchillo, pero el que habla sabiamente sabe sanar la herida.” Proverbios 12:18 (TLA)

Cuando planees confrontar amorosamente a alguien, después de haber comprobado y corregido tu motivación, entonces podrás planificar tu presentación. Tienes que pensar en lo que vas a decir (asegúrate de que la otra persona esté descansada), como lo vas a decir (comunícalo bien para que sea bien recibido).

 

Tengo mucha práctica en confrontaciones amorosas y he descubierto que hay tres puntos que funcionan muy bien si quieres que el mensaje llegue a la persona que amas.

 

Dilo con tacto. Proverbios 16:21 dice: “La gente reconoce que el que piensa sabiamente es inteligente; convence mejor el que elige cuidadosamente sus palabras” (PDT). Nunca puedes ser persuasivo cuando eres abrasivo. Si lo dices ofensivamente, entonces será recibido defensivamente. Pero cuanto más agradables sean tus palabras, más persuasivo serás.

Dilo con amor. Pablo dice en 2 Corintios 6:13ª: “Ensanchen también su corazón —como a hijos se lo pido y correspondan a mi amor.” (BLPH). Nunca uses la verdad como un arma. ¡No golpees a la gente con la verdad! Dilo de una manera amorosa y ¿cómo sabes si lo estás diciendo de una manera amorosa? Cuando es para el beneficio de la otra persona y no para tu beneficio.

Dilo con ternura. Gálatas 6:1b dice, “Si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad.” (NTV). Ser tierno significa bajar la voz cuando se habla con alguien y mostrar humildad. Podrías enfocarlo de esta manera: “Puedo estar totalmente equivocado acerca de esto, pero…”O” ciertamente no soy perfecto y tengo muchos problemas en mi vida… “No tomes el papel de un disciplinario. Articula suavemente cómo todos necesitamos ayuda en algún momento, expresa tu amor y preocupación por la persona.

Cuando planees cómo vas a confrontar a alguien amorosamente, recuerda esta ecuación: Verdad + Tacto + Tiempo = Transformación.

Reflexiona sobre esto:

Piensa en las veces en las que has respondido bien a la disciplina o la confrontación. ¿Qué hicieron las personas que te confrontaron, para que pudieras escuchar y entender lo que te estaban diciendo?

¿Cuál de estos atributos – tener tacto, ser cariñoso o ser amable – no te llega fácilmente? Ora y pídale a Dios que te ayude específicamente en esa área.

¿Por qué es importante considerar el momento cuando vas a confrontar a alguien?

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