Soluciones Juveniles

“No es bueno que el hombre esté solo.” Genesis 2:18b (NTV)

Lo que a menudo llamas soledad en realidad es la necesidad de Dios. Nunca lo has reconocido. Fuiste hecho para tener una relación personal e íntima con Jesucristo, una relación que Dios está esperando ansiosamente tener contigo. De hecho, su Hijo murió para que pudieras tenerla. Nada va a compensar eso –ninguna persona, ninguna experiencia, ni droga, ni éxito, ni posesión, nada. Nada va a llenar ese vacío doloroso en tu corazón, ese espacio que Dios creó para sí mismo. Él quiere que lo conozcas.

¿Cómo puedes llegar a conocer a Dios?

Abre tu vida a Cristo Jesús. Di, “Jesucristo, quiero conocerte. Yo quiero aprender a amarte en la forma en la que me has amado, aún antes de que te conociera. Quiero tener una relación contigo”. Fuiste hecho para tener una relación con Dios –no con una religión basada en miedo, reglas, regulaciones y rituales, pero una relación donde hablas con Dios todo el tiempo y él obra en ti y a través de ti. Ese es el antídoto a tu más profunda soledad.

Únete una iglesia: No estamos hechos para ser llaneros solitarios cristianos. Encuentra un lugar donde te puedas involucrar. Reúnete con un grupo pequeño donde otras personas te conozcan y donde puedas encontrar la red de apoyo que necesitas cuando pasas por tiempos difíciles. Toma la oportunidad, toma el riesgo, reúnete con un grupo pequeño.

La verdadera razón por la que muchos cristianos están solos es porque están sentados cuando deberían estar sirviendo. Todo a nuestro alrededor es un mundo lleno de personas que están solas y esperando ser cuidadas. Esas personas mayores quienes no han tenido quien los visita en dos años. Esos adolescentes quienes están confundidos y preguntándose, “¿Qué voy a hacer con mi vida?” Esos adultos solteros que van a casa cada noche a un departamento solitario. Esa viuda que acaba de enterrar a su esposo. Ese empleado que se dirige al bar cada noche después del trabajo porque no hay nada más que hacer.

El mundo está lleno de personas esperando a ser amadas. Deja de decir, “¡No tengo ningún amigo!” y comienza a decir, “Dios, ¿A quién quieres que ministre? ¿A quién puedo mostrar tu amor?” Si todo lo que haces es tener compromiso para ser amigo de personas solitarias, tendrás una vida con significado. Eso sería una meta valiosa en la vida. Involúcrate en el ministerio.

Pasarás por tiempos de soledad en tu vida, pero nunca estarás solo en tu vida si tienes una relación íntima con Jesucristo.

Reflexiona sobre esto:

Si no tienes una relación con Cristo, te invito a hacer esta oración. Di, “Querido Jesucristo, no entiendo todo, pero hay un vacío en mi corazón que entiendo que sólo tú puedes llenar. Reconozco que fui hecho para ser amado por ti y para tener una relación contigo. Hoy quiero dar el paso que cruce la línea y establecer esa relación. Te pido que vengas a mi vida y a mi corazón y reemplaces mi soledad y mis heridas con tu amor. Quiero ser parte de tu familia, la Iglesia. Quiero dar mi vida para ayudar a otros que desesperadamente necesitan tu amor y tu ayuda”. Si hiciste esta oración, Dios te escuchó, y has tomado el primer paso en la vida cristiana.

Todos pueden orar, “Padre, gracias porque has llenado nuestras más profundas necesidades, gracias porque enviaste a tu hijo, Jesucristo, para que podamos tener una relación contigo que nunca terminará y nunca estaremos solos porque estás en nuestra vida. Gracias. En cristo Jesús. Amén”.

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