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Para conocer bien el carácter de Jesús basta con leer Marcos 2:15-19. Para mí es el pasaje que mejor describe a Jesús y es el que mejor revela su misión. Cuenta que estaba sentado en la casa de Mateo entre publicanos, pecadores y sus discípulos. Los publicanos eran los cobradores de impuestos: odiados por cuanto eran judíos que trabajaban a favor de romanos, le quitaban dinero y bienes a su pueblo; eran muy ricos, pero eran muy odiados por su propia gente. También estaban los pecadores, lo cual me llama la atención porque los publicanos también eran pecadores, entonces ¿por qué hacer la diferencia? Resulta que la palabra que utilizan en el griego en este pasaje refiere a los pecadores públicos, que es decir, personas que se dedicaban abiertamente a pecar: prostitutas, homosexuales, ladrones, secuestradores, cobradores de vacuna… También estaban presentes los discípulos, a quienes Jesús les daba una clase magistral. El pasaje añade que Jesús estaba con ellos sentado en una mesa, la cual es un símbolo de comunión. Es decir que Jesús estaba teniendo comunión con publicanos, homosexuales, prostitutas, ladrones, y sus discípulos.

Ninguno de los que estaban sentados a la mesa estaba preocupado por irse. Se están tomando la selfies y Jesús no dice: “por favor no me etiquetes porque tengo un ministerio”. Que, es decir, los que están preocupados son los fariseos –los religiosos de la época- quienes ven todo desde la ventana de la casa de Mateo y les dicen a sus discípulos: “¿qué es eso que su Maestro se reúne con gente de esta calaña?” Y es en ese momento cuando Jesús revela su propósito: “No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores” (Marcos 2:17). Es decir, que Él estaba en el lugar donde tenía que estar.

Esto ocasionó un distanciamiento con los líderes de la religión tradicional porque los fariseos controlaban la manera en que las personas podían acercarse y adorar a Dios y, en cambio, Jesús le decía a la gente: “hagan lo que ellos dicen pero no imiten sus acciones” (Mateo 23:3). Jesús estaba atacando directamente la manera en cómo se le había impedido a la gente tener una verdadera relación con Dios. Por eso, los fariseos utilizaban la palabra “amigo” para descalificar a Jesús en sus relaciones con publicanos y pecadores. Pero la verdad es que Él sí era amigo de publicanos y pecadores. Ellos además decían que Él era “un glotón y un bebedor de vino”, pero los demás lo percibían como un amigo, como uno más en la banda.

Jesús se distanció de la religión oficial; no de Dios, ni del templo, sino del cúmulo de tradiciones que impedían a la gente tener una verdadera relación con Dios. Por eso Jesús les dijo, hablando de los fariseos, una larga lista de “Escuchasteis que fue dicho…”, y “Yo ahora les digo…”. Jesús realmente facilitó y simplificó los complicados pasos que había que dar para buscar a Dios: era muy difícil para una prostituta seguir al Señor, era muy difícil para un leproso entrar en Su presencia, pero Jesús lo hizo fácil. Su propósito era llegar a aquellos a quienes nadie llegaría.

Reflexiona en esto:

  • ¿Estoy influenciando positivamente con mi amistad a personas que no van a la iglesia?
  • ¿Debo pasar más tiempo con “pecadores”?
  • ¿Mi concepto de amistad es el mismo que enseña la biblia?

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