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Tag Archives: pastor

Cómo ayudar a tu pastor o líder a tener una visión para los medios de comunicación

By: Phil Cooke

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¿CÓMO PUEDES SUPERAR LA ADICCION A LAS REDES SOCIALES?

Cuando la búsqueda por validación llega muy lejos.

Por Scott Savage

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CÓMO DEBATIR EN REDES Y NO PERDER REPUTACIÓN

5 cosas que debes saber para defenderte en las redes.

Por John Pavlovitz.

 

Así como con muchas personas, paso una buena parte de mis mañanas en redes sociales, maravillándome, escribiendo, respondiendo-existiendo virtualmente. Por fructífero que pueda ser, todo esto viene con un precio al que generalmente somos ajenos.

Normalmente solo absorbemos la negatividad y la hostilidad, y hacemos que esto se convierta en parte de nuestro sistema operativo normal. Si no somos cuidadosos, con el tiempo puede robarnos nuestra humanidad básica y puede fundamentalmente alterarnos en modos que no son nada chévere.

Basado en mi experiencia, como pastor y como usuario activo de redes sociales, aquí hay cinco formas para debatir y sentirte involucrado con redes sociales y no perder tu alma en el proceso.

  1. Ama a los trolls, no los alimentes: La gran belleza de las redes sociales es que le da a todo el mundo una voz igual, permitiéndole incluso tener una voz a las personas calladas, que han sido silenciadas o no han sido escuchadas.

Esto también significa que a todos por igual se nos ha dado la capacidad de tener nuestro propio púlpito para el bullying, y de vez en cuando lo usamos para simplemente expresar nuestra rabia y nuestra ira a cualquiera que esté en nuestro camino, sin importar si esas cosas tienen mérito o no. Todos tomamos nuestros turnos para empezar una pelea. Todos podemos llegar a ser  catalogados como un ‘troll’ por una respuesta negativa o algo más.

Pasa tiempo suficiente en el mundo virtual e inevitablemente te convertirás en el objetivo de alguien y su principal prioridad será herirte. Sus agendas no son puras, sus métodos no son admirables, y su objetivo no es debatir sino tirarte agua sucia en frente de una multitud.

Trata de determinar cuando las personas están buscando comprensión, cuando están buscando atención o cuando quieren provocar una respuesta hostil, y rehúsate a darles lo que quieren, por tu salud y por la de ellos. No alimentes a los trolls.

 

  1. Recuerda quien eres.

Todos estamos viendo personas desde una pequeña y selectiva ventana en donde sólo vemos lo que ellos quieren que veamos en sus redes sociales. Esto significa que estamos evaluando a otros con una información incompleta, siempre involucrándolos sin conocerlos realmente, pero sintiendo como si los conociéramos completamente.s

Recuerda que las personas hacen esto contigo también. Usarán esa poca información y te pondrán una etiqueta, creyendo que esa información es verídica y hablaran de ti desde este déficit de información.

La clave para no perder tu reputación en internet es recordar que la percepción que alguien más tenga de ti a través de las redes, no eres tú en la realidad. Solo porque alguien más coloca una etiqueta sobre ti, no significa que tengas que usarla. Tus eres el único que conoce tu verdad, así que nunca dejes que aquellos que no te conocen bien, te definan.

Tú sabes quién eres. Ellos no.  

  1. El Tiempo siempre está a tu favor.

El mayor error que muchas personas cometen en redes sociales es permitir que la urgencia del Feed en Twitter y la sección de comentarios los lleven a creer que deben responder de manera inmediata y sin pensar. Así que fácilmente ponemos palabras que simplemente saltan en nuestras mentes, sin considerar si de verdad estos contenidos ayudan o son necesarios para nuestra comunidad.

En medio del fuego cruzado de opiniones y fuertes posturas en el que nos encontramos inmersos todos los días en las redes, nunca se nos ha ocurrido que simplemente podemos pausar y no reaccionar. Casi nunca nos damos la oportunidad en la que esperar sea la mejor opción; cuando ir más despacio deja oportunidad a la sabiduría y la dignidad tomar su lugar en nuestra mente y ofrecernos una mejor respuesta,  donde algunas veces es simplemente callar.

Está bien esperar. Está bien quedarse en silencio. Hay bondad en eso.

  1. La comunicación en redes sociales es una comunicación inferior

Yo paso gran parte de mi tiempo aquí en el mundo virtual y lo amo en gran manera. Aunque, si bien me ha ayudado a llegar a millones de personas y a cruzar caminos con perspectivas diversas que no sería posible conocerlas de otra manera, conozco sus limitaciones.

Yo entiendo que no es el ideal. Los conflictos en redes sociales normalmente parecen como una conversación, pero al final puede ser a lo mejor una serie de monólogos públicos. Son las perspectivas de comentarios de ida y vuelta lo que le da su valor, pero porque no permite la interacción en tiempo real, ni el reconocimiento de expresiones faciales, y porque comúnmente se hace rodeado de un coro de curiosos mal informados.

Aún en su mayor esplendor, siempre va a ser inferior que sentarse al frente de alguien, ver su cara, escuchar su voz y oír su historia.

Obviamente no podemos tener esto con cada persona con la que interactuamos en redes sociales, pero mientras más tengamos la posibilidad de hacerlo, en esa medida vamos construyendo la verdad, relaciones que se construyen como puentes con personas que piensan y creen cosas diferentes a nosotros.

5-. Aprende cuando pedir disculpas y cuando no

Las palabras son como animales salvajes. A pesar de nuestras mejores intenciones y sin mucha advertencia, ellas van y muchas veces causan daño.

Aparte de nuestra sinceridad, y esfuerzos tremendos para escoger nuestras palabras sabiamente, estas algunas veces serán las palabras incorrectas, o serán recibidas en una manera que no fue intencionada. Las personas se sentirán heridas. Las mismas palabras que pueden ser atadas con compasión para unas personas, para otras se sentirá como un ataque de amargura.

Cuando esas palabras generan un daño colateral en otros, debemos tener compasión para reconocer cuando nuestras acciones han sido irresponsables y apropiarse de esas acciones para buscar reconciliación con aquellos que están heridos. Aunque en otras ocasiones, tenemos que aceptar que nuestra verdad cuidadosamente moldeada, hará que algunas personas estén bastante molestas y hay que aprender a vivir con eso. A veces, especialmente cuando hablamos en contra de la injusticia, la incomodidad que traen nuestras palabras es necesaria y bastante buena.

A veces también, para defender al que está en desventaja tienes que fastidiar al que tiene la ventaja. Revisa tu corazón de vez en cuando porque siempre tus motivaciones deben ser puras, pero nunca dejes que te molesten en silencio simplemente porque puedes llegar a molestar a alguien.

Ojalá que estas cosas te ayuden a hablar, involucrarte y vivir una vida en las redes sociales con un poco mas de compasión, integridad y humanidad. Usted y yo podemos fallar cualquier día de estos. Da lo mejor de ti, pero date un respiro cuando fallas y sigue intentado. Todos estamos buscando la manera de cómo hacer mejor esto.

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¿POR QUÉ LAS IGLESIAS NECESITAN MÁS LIDERES?

Por Mike Breen

 

El liderazgo es uno de los temas más utilizados y saturados en el ministerio cristiano de hoy. Sin embargo, para todos los libros, blogs y conferencias, hay dos realidades asombrosas tenemos que luchar a brazo partido con:

 

En primer lugar, mientras que la mayoría de las iglesias creen tener programas de desarrollo de liderazgo, en la actualidad lo que tienen son programas que reclutan y forman voluntarios. Un voluntario es una persona que realiza la visión de otro. Un líder es una persona que tiene una visión propia.

 

En verdad, a menudo hay sólo unos pocos líderes en la iglesia promedio, y todos los demás se reducen a ejecutar su visión. Es el efecto del “genio con mil ayudantes” paradigma que Jim Collins utiliza para describir las organizaciones que son buenas, pero nunca se hacen grandes. Este es el movimiento de liderazgo que se encuentra estrechamente expuesto en la iglesia hoy.

 

Vamos a ser muy claros: Una estructura de voluntarios no es lo mismo que una estructura que multiplica líderes. Estas son dos cosas diferentes. Se necesitan las dos. En la actualidad, la mayoría de las iglesias tienen una sola.

 

Me encuentro con miles de líderes de la iglesia cada año, y aunque no había puesto a todos en estas dos categorías generales, en lo que respecta al tema de la dirección de la iglesia muchos caen en una de dos campos:

 

  1. Las personas que quieren multiplicar los líderes cristianos, pero realmente no saben cómo obtenerlos.

 

  1. Las personas que creen que su visión es lo suficientemente grande para todo el mundo y no quieren tener más líderes.  Es decir, realmente sólo quieren voluntarios.

 

Ayudar al primer tipo de personas es bastante fácil. Ser un discípulo significa ser un aprendiz de todas las cosas que Jesús era y Jesús era experto en multiplicar líderes. La Biblia describe modelos verdaderamente prácticos y reproducibles para el liderazgo de la iglesia, donde se puede aprender a poner en práctica según sea el contexto para comenzar a identificar, la formación y la empoderar a líderes cristianos a hacer la obra de Dios en el mundo. Yo lo he hecho y he visto otras personas que lo hacen en todo el mundo. Se puede hacer, de hecho, los resultados son increíbles.

 

Pero luego está ese segundo grupo, los que, honestamente, no desean tener líderes, en cambio desean un amplio personal que ejecuta la visión de uno solo. Me pregunto si eso es en realidad donde la mayoría de líderes cristianos en todo el mundo se encuentran hoy.

 

¿Por qué la mayoría de los pastores no querrían tener más líderes en sus iglesias?

 

Creo que es probable que haya muchas respuestas a esta pregunta (no sé cómo entrenar los, miedo de empoderar, renunciar a cierto control sobre ellos, etc.). Pero sospecho que la gran respuesta es la siguiente: (!Y cada pastor ha sido entrenado así!) Al final del día, lo que quieren la mayoría de los pastores es subordinados que ejecuten la visión más importante de todas. La visión del pastor. Al hacer esto, se matan con eficacia toda capacidad de las personas para tener una visión personal.

 

Lo delicado es que este enfoque es la antítesis del Evangelio.

 

Liderazgo cristiano se trata de escuchar la visión de Dios y luego recibir la autoridad y el poder para ejecutar esa visión. Ese es el derecho de todo cristiano nacido nuevo: escuchar la voz de su padre. Sin embargo, en la forma en que hacemos liderazgo hoy, de repente es como que estamos en una era anterior a la Reforma, donde sólo un selecto grupo élite se les da este privilegio. Y seamos claros: Nuestro ego tiene mucho que ver con esto.

 

Ahora no estoy sugiriendo que cambiamos un paradigma completo de puros jefes y de ningún indio. No estoy sugiriendo que no hay momentos en los que aprovechar nuestra capacidad colectiva para ofrecer una visión central. Estoy diciendo que hay muchos lugares en su comunidad donde el Reino necesita avanzar. Y si usted quiere tomar ese territorio, vas a necesitar algo más que un grupo de voluntarios. Tienes que aprender a operar en un modelo que empodera los líderes a tomar esos frentes, o vas a estar en pausa ministerial. Usted puede pensar que su visión es lo suficientemente grande para todas esas grietas y hendiduras, pero te lo digo honestamente, no lo es.

 

Por supuesto, las iglesias necesitan una visión amplia y general de que hacer. Hay un arte en involucrar la visión que Dios da a nuestros líderes cómo parte de la visión general de la iglesia. Y esto no es voluntariado sino liderazgo.

 

¿Nuestros programas de desarrollo liberan el potencial de nuestros líderes? o, más probablemente, todo se trata de un reclutamiento de voluntarios para mantener la máquina en marcha de la iglesia?

 

Debemos aprender de nuevo la técnica que Jesús utilizó: La tarea de multiplicar líderes con una misión y enviarlos a ocupar las grietas y vacíos de la sociedad donde hay poca o ninguna presencia del Evangelio.

 

He oído muchos líderes de la iglesia decir, “Queremos ser conocidos más por nuestra capacidad de envío que por nuestra capacidad de asientos.” He conocido muy pocos los que realmente abrazan esta realidad y que saben cómo hacerlo. No puedo sino pensar a veces que toda la charla de liderazgo cristiano en las iglesias es un como organizar sillas en el Titanic. Estamos gastando tanta energía en lograr algo, pero no estamos cambiando la trayectoria general hacia dónde se dirige este barco.

 

Lo que estamos hablando es de una nueva clase de líderes empoderados y con habilidades mejoradas. Eso es lo que requiere el futuro de la iglesia. Es lo que incluso, nos revela el pasado.

 

¿Qué necesita la iglesia de hoy y del futuro?

 

  • Líderes que son discípulos en primer lugar.

 

  • Líderes dentro de cualquier área de la iglesia que tienen el permiso, son animados, capacitados y empoderados para escuchar la voz del Señor por una visión para impactar el mundo fuera de las cuatro paredes del edificio de la iglesia y que se les ha dado la autoridad y poder de hacer algo con esta visión.

 

  • Líderes que saben cómo entrenar y empoderar a otros, en otras palabras, que tienen la habilidad y el permiso para multiplicar líderes.

En mi opinión, esto es donde la iglesia del futuro debe estar. Mi preocupación es que, en la cultura del “genio con mil ayudantes” y la cultura predominante del mantenimiento de la máquina pueden alejarnos de la verdadera tarea, del verdadero desarrollo del liderazgo bíblico: empoderar a otros.

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