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Tag Archives: redes sociales

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TRASTORNO DE COMPARACIÓN OBSESIVA: EL MAYOR PROBLEMA DE LOS MILENIALES

By: Paul Angone

El trastorno de comparación obsesiva (TCO) es la viruela de nuestra generación. 9 de cada 10 doctores concuerdan que el Trastorno de Comparación Obsesiva es la causa principal para devorar un envase de Nutella de media libra mientras ves un reality en la televisión.

Así que, ¿Qué es exactamente el trastorno de comparación obsesiva? ¿Cuáles son sus causas, sus efectos secundarios y más importante, existe una cura?

TRASTORNO DE COMPARACIÓN OBSESIVA

El trastorno de comparación obsesiva es nuestra adicción a constantemente compararnos con otros, produciendo pensamientos no deseados y sentimientos que nos llevan a la depresión, ansiedad y a sentirnos aburridos.

Ahora, obviamente el atractivo y el peligro de la comparación no son nuevos. La comparación comenzó justo con el pecado.

El primer asesinato del que habla la Biblia fue producto de la comparación. Dos hermanos llevaron a Dios una ofrenda. Dios aprobó la de Abel y desaprobó la de Caín. Así que en Génesis 4, Caín invita a su hermano al campo, lo ataca y lo mata.

Durante la última cena de Jesús con los discípulos, él les dice una noticia bastante escandalosa que cambiaría la historia –uno de ellos lo iba a traicionar. ¿Cómo respondieron los discípulos? ¿Hicieron todo lo que pudieron para encontrar y detener al culpable? No. En Lucas 22, ellos comenzaron un debate sobre cuál de ellos era el mayor discípulo.

La comparación siempre ha estado alrededor. Pero ahora, el internet y las redes sociales han llevado nuestro problema de comparación a un nivel mundial.

Unas cuantas décadas atrás, solías tener que esperar una reunión cada diez años para verse los unos a los otros, repararse de arriba abajo y ver quién era mejor o peor que tú. Todo lo que tenías que hacer era fingir que eras el mejor de la reunión sólo por una noche.

Rentabas un BMW. Prestabas una esposa y un par de niños. Entrenabas con alguno de esos locos programas para bajar de peso, de esos que venden en los infomerciales, junto con esa máquina que sacude la grasa de ti. Haz lo que tengas que hacer. Sólo se trataba de conseguir alguna versión fabricada de tu vida, sólo por una noche, para mostrársela a los demás y que vean que tu vida de fantasía es obviamente mejor que la de ellos.

Entonces podrías dejar la reunión, y llevar ese BMW justo de la casa de renta de donde vino, devolver la familia prestada pedir dos pizzas para llevar, y la vida regresa a la normalidad.

Ahora todo es diferente, con la dichosa creación de las redes sociales, ¿quién necesita una reunión cada diez años? Ahora tenemos la oportunidad de compararnos a nosotros mismos con cualquier persona. Cualquiera. Cada día de nuestras vidas. Qué bendición.

Todos los días estamos tratando de lograr una nueva vida, deslumbrante, llena de filtros, editada, imposiblemente épica, una vida que nadie jamás podría estar viviendo.

“¡Mi trabajo no se siente como un trabajo!” “Mis hijos no podrían ser más hermosos, nunca se comportan mal y los únicos en su equipo que anotan goles” “¡Mi esposa y yo constantemente caminando por ahí acurrucándonos como aparece en esta foto!”

Así las cosas, ¿Qué efecto está teniendo el trastorno de comparación obsesiva sobre nosotros?

EFECTOS SECUNDARIOS DEL TRASTORNO DE COMPARACION OBSESIVA

TCO es la causa principal para comprar cosas que no debemos comprar. Este trastorno3 nos hace mirar cada foto de nuestros amigos, ese álbum llamado “Mi vida es asombrosa”, y nos hace sentir depresivos porque nuestra vida no se ve “como debería verse”.

Este nuevo TCO devora la creatividad, la energía y la paz –tres características vitales para vivir una buena vida.

El trastorno de comparación obsesiva toma los diseños que Dios hizo para tu vida y los deforma en una retorcida, versión miope de todas las cosas que no tienes, en vez de ver todas las cosas que sí.

Y uno de los más peligrosos efectos secundarios que he visto de primera mano, el trastorno de comparación obsesiva nos aísla. Recibo miles de correos de todas partes del mundo y la frase más común que veo una y otra vez: “Me siento tan solo, siento como si soy el único luchando”.

El TCO bloquea la honestidad, las conversaciones auténticas. Vulnerabilidad y autenticidad no van de la mano con una imagen distorsionada que creas online.

La comparación nos vuelve obsesivos en tratar de secretamente escribir la vida de las otras personas en vez de escribir la nuestra. Aún así, no nos conectamos entre nosotros por nuestra pretendida perfección. Nos conectamos a través de nuestras luchas.

¿Cuáles son algunas cosas simples que podemos hacer ahora mismo para ayudar a curar el trastorno de comparación obsesiva?

3 FORMAS SENCILLAS PARA EMPEZAR A CURAR EL TCO

  1. Reduce tu tiempo en redes sociales y la tv

“Wow, esa hora que invertí en Facebook fue una buena inversión de mi tiempo!!” “¡me siento mejor con mi vida después de eso!” –Ninguna persona jamás dijo eso.

¿Quieres saber un secreto para acortar tu trastorno de comparación obsesiva a la mitad?

Reduce tu tiempo en redes sociales a la mitad.

Las redes sociales y la televisión pueden llevarte a problemas tamaño bicicleta y convertirlos en problemas tamaño Hummer, consumiendo tu energía por ninguna otra razón que solo verse bien.

Para mí, entender esto ha significado tomar un gran descanso de Instagram. También ha significado no ver más programas de tv como Cazadores de casas internacionales (House Hunters International) para ver como una pareja decide cuál de las casas de $700,000 dólares le viene mejor. A veces, necesitamos cerrar nuestros ojos para no ver aquello que nos genera ansiedad.

Si ves a esos caballos que usan para llevar un carruaje o alguna carga, verás que siempre llevan anteojeras, las cuales los ayudan a no distraerse o asustarse por el ruido de la periferia. Las anteojeras los obligan a enfocarse en sólo lo que tienen al frente, y nada más. Todos necesitamos unas anteojeras. Tenemos que estar enfocados en lo que tenemos al frente. ¿Qué tipo de anteojeras necesitas para mirar solamente hacia al frente?

¿Qué tal si usamos toda la energía que gastamos en compararnos a nosotros mismos con aquellos a nuestro alrededor, y solo corremos nuestra propia carrera?

 

  1. Celebra lo que haces

Celebra lo que haces. No te obsesiones con aquello que no haces. Necesitamos celebrar en el barco que estamos navegando, en vez de ahogarnos mientras intentamos nadar hacia el barco de otro.

  1. Refina y aprópiate de tu propia salsa especial.

La mejor manera de celebrar lo que haces es apropiándote de ello y refinar tu salsa especial – ese sabor único que traes al mundo y nadie más puede traer.

Dios es el maestro de artesanos y te ha creado con una mezcla única de ingredientes. Mientras más te apropies y pulas para lo que fuiste creado, mas puedes celebrar que a otras personas también les vaya bien.

Así como la Madre Teresa acertadamente dijo: “Si eres humilde nada puede tocarte, ni alabarte o hacerte desgraciado, porque tú sabes quién eres”

Cuando nos enfocamos en ser agradecidos y administrar bien nuestros talentos, valores y fortalezas que Dios te ha dado, entonces el desorden de comparación obsesiva no va a tener el mismo poder o la misma influencia sobre ti. Puedes ser feliz con el éxito de otros, en vez de desear que ese éxito fuera tuyo.

Tú sirves al mundo cuando sirves tu salsa especial. Si tú simplemente comparas obsesivamente tu éxito con el de los demás, tu salsa especial se convertirá en esa cosa negra en el fondo del sartén, que en realidad no usaste para nada.

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CÓMO DEBATIR EN REDES Y NO PERDER REPUTACIÓN

5 cosas que debes saber para defenderte en las redes.

Por John Pavlovitz.

 

Así como con muchas personas, paso una buena parte de mis mañanas en redes sociales, maravillándome, escribiendo, respondiendo-existiendo virtualmente. Por fructífero que pueda ser, todo esto viene con un precio al que generalmente somos ajenos.

Normalmente solo absorbemos la negatividad y la hostilidad, y hacemos que esto se convierta en parte de nuestro sistema operativo normal. Si no somos cuidadosos, con el tiempo puede robarnos nuestra humanidad básica y puede fundamentalmente alterarnos en modos que no son nada chévere.

Basado en mi experiencia, como pastor y como usuario activo de redes sociales, aquí hay cinco formas para debatir y sentirte involucrado con redes sociales y no perder tu alma en el proceso.

  1. Ama a los trolls, no los alimentes: La gran belleza de las redes sociales es que le da a todo el mundo una voz igual, permitiéndole incluso tener una voz a las personas calladas, que han sido silenciadas o no han sido escuchadas.

Esto también significa que a todos por igual se nos ha dado la capacidad de tener nuestro propio púlpito para el bullying, y de vez en cuando lo usamos para simplemente expresar nuestra rabia y nuestra ira a cualquiera que esté en nuestro camino, sin importar si esas cosas tienen mérito o no. Todos tomamos nuestros turnos para empezar una pelea. Todos podemos llegar a ser  catalogados como un ‘troll’ por una respuesta negativa o algo más.

Pasa tiempo suficiente en el mundo virtual e inevitablemente te convertirás en el objetivo de alguien y su principal prioridad será herirte. Sus agendas no son puras, sus métodos no son admirables, y su objetivo no es debatir sino tirarte agua sucia en frente de una multitud.

Trata de determinar cuando las personas están buscando comprensión, cuando están buscando atención o cuando quieren provocar una respuesta hostil, y rehúsate a darles lo que quieren, por tu salud y por la de ellos. No alimentes a los trolls.

 

  1. Recuerda quien eres.

Todos estamos viendo personas desde una pequeña y selectiva ventana en donde sólo vemos lo que ellos quieren que veamos en sus redes sociales. Esto significa que estamos evaluando a otros con una información incompleta, siempre involucrándolos sin conocerlos realmente, pero sintiendo como si los conociéramos completamente.s

Recuerda que las personas hacen esto contigo también. Usarán esa poca información y te pondrán una etiqueta, creyendo que esa información es verídica y hablaran de ti desde este déficit de información.

La clave para no perder tu reputación en internet es recordar que la percepción que alguien más tenga de ti a través de las redes, no eres tú en la realidad. Solo porque alguien más coloca una etiqueta sobre ti, no significa que tengas que usarla. Tus eres el único que conoce tu verdad, así que nunca dejes que aquellos que no te conocen bien, te definan.

Tú sabes quién eres. Ellos no.  

  1. El Tiempo siempre está a tu favor.

El mayor error que muchas personas cometen en redes sociales es permitir que la urgencia del Feed en Twitter y la sección de comentarios los lleven a creer que deben responder de manera inmediata y sin pensar. Así que fácilmente ponemos palabras que simplemente saltan en nuestras mentes, sin considerar si de verdad estos contenidos ayudan o son necesarios para nuestra comunidad.

En medio del fuego cruzado de opiniones y fuertes posturas en el que nos encontramos inmersos todos los días en las redes, nunca se nos ha ocurrido que simplemente podemos pausar y no reaccionar. Casi nunca nos damos la oportunidad en la que esperar sea la mejor opción; cuando ir más despacio deja oportunidad a la sabiduría y la dignidad tomar su lugar en nuestra mente y ofrecernos una mejor respuesta,  donde algunas veces es simplemente callar.

Está bien esperar. Está bien quedarse en silencio. Hay bondad en eso.

  1. La comunicación en redes sociales es una comunicación inferior

Yo paso gran parte de mi tiempo aquí en el mundo virtual y lo amo en gran manera. Aunque, si bien me ha ayudado a llegar a millones de personas y a cruzar caminos con perspectivas diversas que no sería posible conocerlas de otra manera, conozco sus limitaciones.

Yo entiendo que no es el ideal. Los conflictos en redes sociales normalmente parecen como una conversación, pero al final puede ser a lo mejor una serie de monólogos públicos. Son las perspectivas de comentarios de ida y vuelta lo que le da su valor, pero porque no permite la interacción en tiempo real, ni el reconocimiento de expresiones faciales, y porque comúnmente se hace rodeado de un coro de curiosos mal informados.

Aún en su mayor esplendor, siempre va a ser inferior que sentarse al frente de alguien, ver su cara, escuchar su voz y oír su historia.

Obviamente no podemos tener esto con cada persona con la que interactuamos en redes sociales, pero mientras más tengamos la posibilidad de hacerlo, en esa medida vamos construyendo la verdad, relaciones que se construyen como puentes con personas que piensan y creen cosas diferentes a nosotros.

5-. Aprende cuando pedir disculpas y cuando no

Las palabras son como animales salvajes. A pesar de nuestras mejores intenciones y sin mucha advertencia, ellas van y muchas veces causan daño.

Aparte de nuestra sinceridad, y esfuerzos tremendos para escoger nuestras palabras sabiamente, estas algunas veces serán las palabras incorrectas, o serán recibidas en una manera que no fue intencionada. Las personas se sentirán heridas. Las mismas palabras que pueden ser atadas con compasión para unas personas, para otras se sentirá como un ataque de amargura.

Cuando esas palabras generan un daño colateral en otros, debemos tener compasión para reconocer cuando nuestras acciones han sido irresponsables y apropiarse de esas acciones para buscar reconciliación con aquellos que están heridos. Aunque en otras ocasiones, tenemos que aceptar que nuestra verdad cuidadosamente moldeada, hará que algunas personas estén bastante molestas y hay que aprender a vivir con eso. A veces, especialmente cuando hablamos en contra de la injusticia, la incomodidad que traen nuestras palabras es necesaria y bastante buena.

A veces también, para defender al que está en desventaja tienes que fastidiar al que tiene la ventaja. Revisa tu corazón de vez en cuando porque siempre tus motivaciones deben ser puras, pero nunca dejes que te molesten en silencio simplemente porque puedes llegar a molestar a alguien.

Ojalá que estas cosas te ayuden a hablar, involucrarte y vivir una vida en las redes sociales con un poco mas de compasión, integridad y humanidad. Usted y yo podemos fallar cualquier día de estos. Da lo mejor de ti, pero date un respiro cuando fallas y sigue intentado. Todos estamos buscando la manera de cómo hacer mejor esto.

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